Para la TV uruguaya los uruguayos no somos todos iguales.

Una papa y dos agujas de tejer nos diferencian de un uruguayo que vive en Montevideo. Esa es la brecha existente entre ellos y nosotros en el libre acceso a la televisión abierta de nuestro país. Puede ser una antena de cuernitos, una llanta de bicicleta en lugar de la papa y las agujas de tejer. Es lo mismo, ya que el hecho es que mientras los montevideanos reciben televisión uruguaya por antena y gratuita , en el interior no podemos ver un informativo de nuestro país si no pagamos un sistema de cable.

Eso los hace a los montevideanos más uruguayos que nosotros porque quienes no tienen cable, no tienen más remedio que ver los cuatro canales de aire argentinos ya que eso es lo único que se recibe colocando una antena en el techo de la casa.

Y son más uruguayos, porque mientras un escolar de Montevideo puede decir quién es el ministro del interior, el lateral derecho de Nacional, el arquero de Defensor o la última murga que ganó el concurso 2009 del carnaval, un niño en esta parte del país no tiene ni idea quién es Tabaré Cardozo y nunca escuchó hablar de Cacho Bochinche.

Pero seguramente podrá explicar quién es Francisco De Narváez, Kirchner o Mauricio Macri, le dirá rápidamente el último gol que hizo Riquelme, le hablará d el grupo de cumbia villera Pibes Chorros o el cantante El Perro con su hit “Tu hermano se hizo flogger”.

Entre el 90 y el 95 por ciento de la población uruguaya tiene televisor color (datos de INE) pero sólo entre el 41 y el 44 por ciento están abonados a un sistema de TV por cable.

Teniendo en cuenta que la televisión hoy es el electrodoméstico por excelencia en cualquier hogar cabe preguntarse, ¿El resto de los uruguayos, que TV mira?.

En las áreas metropolitanas y en los lugares dónde llegan las antenas repetidoras de algún canal privado o de la televisora estatal, la incorporan a sus opciones, aunque sea para ver un informativo uruguayo. Pero en la frontera la invasión de canales argentinos y brasileños es brutal y entre la gente de menores ingresos sin acceso a los sistemas de cable, desnaturalizan la misma base de la ciudadanía.

Entonces ¿Quiénes vivimos en la frontera estamos condenados ver sólo TV extranjera en nuestros hogares?

No. El acceso a la televisión nacional es un derecho adquirido como nativos de este país y si bien parece un derecho olvidado o superfluo, es un derecho al que hoy podemos acceder fácilmente gracias a las nuevas tecnologías que se han desarrollado para la difusión de señales de televisión.

Antiguamente no se podía ver televisión si estaba lejos del área de cobertura de la antena transmisora en Montevideo o de las repetidoras del Sodre o los canales privados. En la zona oeste de Colonia la antena más cercana está en la capital departamental, repetidora de Canal 5 pero que desde hace años y pese a múltiples reclamos de la población, no llega a todo el territorio departamental.

Así es imposible ver Canal 5 en Nueva Palmira, en Ombúes de Lavalle, en Agraciada, Carmelo, El Cerro, Campana, Conchillas, y decenas de parajes rurales de este vasto territorio de Colonia.

Sin embargo, los cable operadores privados tienen una tecnología , el MMDS que utilizan para enviar sus señales de cable por aire a los lugares más lejanos de la zona rural. Y resulta tragicómico ver como en sus paquetes adjuntan y cobran entre otras, por la señal de Canal 5 que debería ser libre para todos los ciudadanos. Sin embargo ellos la venden codificada.

La solución entonces es clara: El estado debería obligar a los cable operadores del interior en dónde la señal estatal no llega por aire, a retransmitirla gratuitamente y sin codificar través de sus sistemas MMDS. Así, con una antena colocada en el techo, cualquiera de estos uruguayos que sólo ve TV argentina o brasilera en la frontera seca, pueda ver la señal del canal estatal. Y si bien los canales privados, el 4, 10 y 12 deberían hacer lo mismo para igualar al uruguayo de Montevideo con el de ésta parte del país, al menos quienes no acceden al cable pueden acceder a la programación de la televisión estatal. Gratuita, como sus iguales de la capital.

Fin.

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