Un gasto inútil: la Intendencia pagó 12 mil dólares a un abogado contra unificación de patente

Gabriel Monteagudo

Image
Un total de doce mil dólares le pagó la Intendencia de Colonia a un abogado externo para atacar la ley de unificación del gobierno promulgada en 2008. Un gasto inútil, ya que la ley quedó vigente luego que la Suprema Corte de Justicia declarara que la misma era constitucional.

En esta ocasión, accedimos a la Resolución No 978/009 fechada el 11 de junio del 2009, cuando la ley ya estaba vigente -a partir del 1 de enero de 2008-, cuando la Intendencia seguía otorgando beneficios a las empresas que habían contratado para empadronar vehículos. Es por este tema que hoy la Justicia pide el procesamiento del intendente.
En aquel momento de 2009, Zimmer contrató al doctor Daniel Hugo Martins Vila (finalmente el contrato se sellaría el 23 de setiembre de 2009), conocido hombre del Partido Nacional,  para que presentara una demanda de inconstitucional contra la ley 18.546 ante la Suprema Corte de Justicia “por dicho arrendamiento la Intendencia abonará la suma de U$ 12.000 dólares más IVA que serán abonados de la siguiente forma: 40% con la presentación de la demanda y el remanente con la presentación del alegato correspondiente”.
El documento está firmado por los representantes de la Intendencia y el propio Martins.  Más adelante, la Suprema Corte de Justicia diría que la ley de Unificación de Patentes era absolutamente constitucional y luego Zimmer vería también que resultaría beneficiado con la misma. Martins, lógicamente, cobró sus honorarios tal cual lo estipulado.
Sin embargo, la Intendencia tiene sus propios abogados, al menos media docena de ellos presupuestados, entre los que se cuentan Edgardo Nieves, Maria Chiazarro, Ivonne Laguna, María del Carmen Espino, Soraya Bertín, Gimena Madero y el propio secretario general, doctor escribano Pablo Manitto.

Insólito: Zimmer le cobró 4 mil euros a los europeos por uso del Bastión del Carmen.

Gabriel Monteagudo

El intendente de Colonia le cobró cuatro mil euros a la Comunidad Europea por el uso de las instalaciones del Teatro Bastión del Carmen para la realización de un seminario en el marco del proyecto Escuelas Seguras.

Las instalaciones, cuyo costo de funcionamiento está incluido en las actividades culturales que allí se realizan promocionadas por la intendencia, se usan en forma gratuita, pero mediante una carta enviada a la Comisión Europea del Programa, Zimmer le pasó una factura de 161.539 pesos equivalente a unos cuatro mil euros.
Imagen
En un escrito enviado con fecha 29 de junio de 2007, Zimmer le cobra a la comisión Europea unos cuatro mil Euros por el “uso” de cuatro funcionarios administrativos propios del Bastión (que tienen su sueldo municipal para justamente, trabajar en este tipo de eventos, tres funcionarios de Relaciones Públicas, sonido, iluminación, un Maestro de Ceremonias, personal y productos de limpieza y le cobra además los productos alimenticios “elaborados por las docentes y el personal culinario de las Escuelas del Hogar para los asistentes”.

Si uno no viera el documento, seguramente no podría creerlo, pero tras ver la firma de Zimmer al pie del Oficio 544908 que está dirigido a los representantes de la Comisión Europea del Programa URB-AL (Escuelas Seguras: Promoción de Buenas Prácticas de Convivencia Escolar a Nivel Local” tal cual se llama este programa,  está claro que se trata de una muestra más de cómo la intendencia intentó justificar el dinero recibido para la realización de este programa.
Los rubros que incluye esta “factura” firmada por Zimmer, son parte del funcionamiento normal de una dependencia municipal y por lo tanto es evidente que allí no se gastó ese dinero que se presenta a la Comisión Europea.

Según ya publicamos en un artículo anterior, se calcula que para este proyecto, la Intendencia de Colonia recibió de la comunidad internacional la suma de 203.792 euros.

El documento que hoy mostramos y que está en poder de la justicia es una muestra más de la forma en que la intendencia justificó el gasto de este dinero.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

El abajo firmante

(Ismael Serrano)

El abajo firmante llora bajo la lluvia
-quiere ser un replicante acariciando una paloma-
mira su teléfono y sueña con un aforismo
que ilumine el camino,
su nombre con almohadilla, un pájaro
que trine al cautivo sin ballestero.
 
 
El abajo firmante corta una flor
recorta una foto del diario y denuncia los hechos,
suspira mientras fuma, 
tendría que dejarlo, piensa,
pero es tan París con aguacero
esta pose de intelectual con tos y malanoche.
 
El abajo firmante ordena el escritorio,
y ensaya una postura con megáfono,
sobre un cubo de lata, improvisado
discurso sobre lluvias y apagones,
etcéteras de puños desgastados.
 
 
El abajo firmante,
times new roman, cuerpo 12,
sueña con artículos dictados,
diario independiente matinal,
saberse en la vanguardia trae la sed
del viejo tertuliano abandonado,
así que en el vermú nos alecciona
y mira con desprecio a quien sonríe.
 
El abajo firmante,
como un niño que mira la cometa que se aleja,
asiste a la asamblea de la plaza,
lee puntual la opinión indispensable y oportuna
que estilitas digitales, generosos,
nos regalan con distintos avatares,
unisona la voz y repetida.
 
El abajo firmante, contigo en la distancia,
más allá de tus labios, se adhiere a la causa,
se indigna, claro está, y tiene miedo,
animal agotado de zoológico, 
busca la ternura entre el escombro.
 

Publicado por en 12:37

Los absurdos de la saga siria

Muy bueno.

El blog de Marcelo Kisilevski

Image

Por Marcelo Kisilevski, desde Modiín, Israel

La incomprensión de lo que es el Medio Oriente y de la dinámica de sus conflictos llega a tal nivel, que el mundo no deja de caer en absurdos que gritan a los cielos de tan evidentes. El primero tiene que ver con la lógica norteamericana sobre el uso de armas de exterminio masivo. La guerra civil en Siria llevaba ya tres años y cien mil muertos cuando Bashar El Assad atravesó la “línea roja” marcada por el presidente norteamericano Barack Obama: el uso de armas químicas.

He aquí el primer absurdo: Assad está perpetrando un genocidio, y lo podría (lo puede) seguir perpetrando con total impunidad, siempre y cuando lo haga con balas, obuses de cañón y bombardeos aéreos con bombas convencionales lanzadas adrede sobre civiles indefensos. Si fuera por EEUU y Occidente, sólo el método, y no la cantidad de muertos, trazan…

Ver la entrada original 1.128 palabras más

Boletas pagadas por la Intendencia se usaron para justificar dinero enviado desde Europa

Se conocen más irregularidades en el pedido de procesamiento al intendente

Gabriel Monteagudo

Imagine que cobra dos veces la misma boleta. Qué disparate, eso no se puede hacer, diría usted, estimado lector, ante el planteo de presentar dos veces la misma boleta para justificar un gasto en la empresa en la que trabaja.

Image

No es tan disparatado, teniendo en cuenta que la Intendencia de Colonia usa las mismas boletas para justificar varios gastos. Esto es lo que pudo corroborar EL ECO, tras obtener esta semana varios documentos que muestran irregularidades que se encuentran a estudio ante la Justicia.

Según la documentación a la que tuvo acceso EL ECO, la misma forma parte de un gran expediente donde aparecen boletas de todo tipo para justificar ante Cooperación Internacional el dinero enviado para el proyecto Escuelas Seguras. Tickets de pasajes y boletas con llamadas de teléfono que nada tienen que ver con el programa también están siendo investigados.

De acuerdo a los documentos, la Intendencia presentó como justificación de gasto al programa Escuelas Seguras, una boleta por ochenta mil ochocientos veinte pesos que ya había sido incluida dentro de la rendición de Cuentas 2008 como un gasto para la Dirección de Tránsito.

Aunque parezca increíble, esta constatación dio punta para que la Justicia profundice la investigación sobre los aportes enviados a Cooperación Internacional por organismos europeos, a una repartición que maneja directamente la pareja del intendente Zimmer.

 

El pago

Según la Orden de Pago 4222 del año 2008, la Intendencia hizo efectivo el pago de ochenta mil ochocientos veinte pesos por el gasto de útiles de oficina para la Dirección de Tránsito. El pago se hizo efectivo por Tesorería de la Junta Local de Nueva Helvecia a través de la extensión del cheque 56754036, según se puede ver agregado a mano en el documento. Bajo el rubro PROVEDURÍA, la Dirección de Tránsito realizó dos compras de $ 65.960 y 14.860 respectivamente.

Ese gasto, cuya boleta fue paga por la Intendencia con dinero de la propia Intendencia, y así asentado en la Rendición de Cuentas, aparece más tarde, bajo la misma boleta, presentada en el detalle de gastos de dinero realizado por el proyecto Escuelas Seguras, dinero enviado por la comunidad europea para los proyectos de Cooperación internacional que maneja Maren Greissing.

 

Seguro que cobro

De acuerdo a la información de la propia página web de la Intendencia, el proyecto R14-A1-06 “Escuelas Seguras” (Promoción de buenas prácticas en convivencia escolar a nivel local) duró doce meses y tuvo como beneficiarios directos a 300 estudiantes, 10 docentes, así como aproximadamente 40 referentes de los niños y niñas en cada ciudad socia. En el mismo participaron las escuelas 37 y 90 de Colonia, según informó la misma Intendencia. Se calcula que para este proyecto, la Intendencia de Colonia recibió de la comunidad internacional la suma de 203.792 euros, de un total de 326.021. El resto se repartió entre las otras comunidades de Latinoamérica que intervinieron en este proyecto.

 

Dos veces la misma boleta

En el ojo de la Justicia, que tiene ya pedido el procesamiento del intendente por parte de la fiscal Darviña Viera, se encuentra la documentación que la Intendencia de Colonia presentó para justificar en qué gastó miles de euros que la comunidad internacional envió para diferentes programas de fortalecimiento democrático.

La única explicación que surge de este caso puntual que hoy presenta EL ECO, es que la Intendencia utilizó boletas de gastos realizados fechados en 2008 para justificar el dinero recibido. En este caso, usaron una boleta de un gasto que ya había sido pagado por la misma Intendencia con dinero propio. Esa boleta está en el paquete que compone la Rendición de Cuentas 2008, justificando el gasto de dinero que hizo la Intendencia con el dinero que recauda. Pero además, la boleta aparece en cooperación internacional, lo que parece indicar que la misma fue utilizada dos veces, una vez para justificar el gasto con dinero de la Intendencia, y otra vez para justificar dinero enviado por la comunidad europea.

Según pudimos saber, la Justicia tiene el ojo puesto en otras boletas presentadas, desde pasajes de ómnibus hasta facturas de teléfono, que no tendrían ninguna relación con el proyecto Escuela Segura, pero que fueron utilizadas para justificar gastos del dinero enviado desde Europa.

Un intendente en suspenso

Por Gabriel Monteagudo

El chiste que circula en la web dice que existe el intendente electo, el intendente en ejercicio y el intendente interino, pero que los colonienses inventamos una categoría nueva: el intendente en suspenso.

La broma tiene algo de verdad, ya que mientras la Suprema Corte de Justicia decide si es o no inconstitucional el Artículo 162 de la Constitución de la República que habla del Abuso de Funciones, es con este cargo que la fiscal Darviña Viera pidió el procesamiento del intendente Walter Zimmer, los colonienses tenemos un intendente que está en una especie de limbo jurídico, a la espera de su sentencia. Zimmer ya no es un ciudadano común, no está procesado, pero permanece imputado.

Lo cierto es que en el peor de los escenarios, esto es si la Suprema Corte de Justicia dice que este artículo no es inconstitucional para este caso, los colonienses tendremos un intendente que cesará inmediatamente en su cargo tras el procesamiento. Y aunque es sin prisión, no podrá seguir ejerciendo el cargo y el mismo deberá ser asumido por el segundo en la lista.

¿Habría acaso mejor oportunidad para que su suplente, Ricardo Planchón, hiciera desde el sillón municipal la próxima campaña para ser efectivamente electo como el nuevo intendente 2015-2010?

En la lista siguen el carmelitano Miguel Asqueta y la también carmelitana Mariela Zubizarreta.

Desde el entorno del intendente minimizan el tema, se ríen y dicen que la Suprema Corte va a dilatar su decisión hasta que Zimmer termine el mandato. Luego lo procesaría, sin que sufra las consecuencias políticas.

No sería raro. Hemos dicho una y miles de veces que Zimmer utiliza la amistad con la línea de tupamaros en el gobierno, y con el propio Presidente de la República, para formar un escudo protector e intimidar al brazo de la ley.

Por su displicencia para con la ley y los procesos administrativos, Zimmer debería estar procesado hace rato y en este número se puede ver una serie de documentos donde mostramos algo de eso (ver nota aparte).

La maniobra del abogado defensor no es más que eso, una finta legal para alargar el asunto y postergar lo inevitable, ya que nadie duda de que sin el envío del expediente a la Suprema Corte de Justicia, nuestro intendente estaría procesado hace varias semanas.

Y los colonienses, que somos mansos, permitimos que un intendente en suspenso siga gastando el dinero de los contribuyentes, permitimos que utilice sumas escandalosas para solucionar su incompetencia en la gestión de la basura y aún más, dejamos que fraccione todo el departamento en un negocio millonario que escapa a la imaginación del ciudadano común.

Mientras el oficialismo minimiza el tema y siguen dedicados a sus peleas internas de cara a la próxima elección, Zimmer sigue gobernando como si tal cosa, cuando, como mínimo, debería apartarse del cargo tomando una larga licencia hasta que la Suprema Corte de Justicia lo saque del limbo jurídico en el que se encuentra.

Mientras tanto, los colonienses vemos cómo el gobierno municipal inventa una nueva categoría de funcionario público para mantenerse en el poder: un intendente en suspenso.

 

Carmelo escondió al fundador de la Triple A

Creador de la patota asesina en Argentina vivió cuatro años en Carmelo

Por Gabriel Monteagudo

El creador de la Triple A, el grupo de extrema derecha que en la década del 70 secuestró y ejecutó a más de dos mil jóvenes argentinos, vivió en Carmelo y tuvo su refugio en el apartamento del Liceo I David Bonjour. Horacio Salvador Paino organizó por orden de López Rega un grupo comando que secuestraba en las universidades a jóvenes con ideas de izquierda, los asesinaba y los enterraba en los bosques de Ezeiza.
Aquí la dictadura militar le permitió ocultarse durante dos años en el Liceo de Carmelo, donde era común verlo caminar entre los estudiantes. Antes, también durante dos años, estuvo alojado en el Hotel de Walter Meyer.
Es una característica innata de los carmelitanos, que en general es una bendición, y otras pocas, un castigo: somos de abrir la puerta de nuestra casa a quien llegue a la ciudad, invitarlos a comer y hacerlos parte de nuestra familia sin tener idea quién es, o de dónde viene el agasajado.

La historia

Imagen

El recuerdo de esa historia, que nos hace el profesor retirado Walter Meyer, forma parte de esa característica carmelitana. Meyer recuerda que en el año 1979 vino con su familia a Carmelo procedente de Nueva Helvecia, “fue el año que nos vinimos de Nueva Helvecia para acá y pusimos el hotel ahí en calle Uruguay. Un día vamos a Nueva Helvecia y cuando volvimos Haydée Freire, que era la encargada, nos dijo que había llegado un señor argentino y que lo instaló en una de las habitaciones”, cuenta.

“Al otro día lo vimos”, señala; “un tipo alto, elegante, parecía de esos militares nazis, de unos cincuenta años, canoso, bien peinado, siempre bien vestido, corbata o golilla, saco azul, pantalón gris, zapatos negros, bien educado, con unos conocimientos de historia y política muy vastos. Se fue quedando y luego contrató una habitación por mes, le gustaba mucho el casino y se pasaba horas haciendo cábalas y después iba a probarlas. Tenía dinero, de dónde lo sacaba no sé, pero tenía, porque acá no hacía nada”, cuenta.
Desde Tacuarembó, en octubre de 1978, había llegado a Carmelo como secretaria del Liceo Sofía Ferreira. Al poco tiempo, llega también a alquilar una habitación del Hotel de Meyer, y “como era gente que estaba todo el día ahí, tuvimos una relación fluida, almorzaban con nosotros, conversaban, jugaban con las nenas, etc.”.

Con dos balas me alcanza
Un día, Paino le muestra a Meyer un revolver 22 y lo invita a tirar. “Vamos para el lado de Camacho, cuando era todo virgen, pusimos un blanco y estuvimos tirando un rato largo. Cada veinte disparos yo pegaba uno en el blanco, él pegaba los veinte en el mismo lugar, se ve que era un tirador experto”, señala.
Paino les contó que había estado en la Triple A, en Argentina, y que había sido uno de los organizadores, junto con López Rega. Era de los pesados. “No sé cuál fue el problema que tuvo en Argentina, pero algo pasó y se vino para acá; llamaba a Buenos Aires todas las semanas, acá habrá estado unos nueve meses, cuando yo vi que era un tipo pesado, lo eché”.
Pero antes que Meyer lo expulsara del Hotel, un día Paino lo sorprende con el pedido de que le guarde el revólver: “Tiene dos balas (le dijo), con esas dos balas me alcanza para hacer lo que tengo que hacer en Buenos Aires”. “Lo guardé en el ropero y ahí quedó hasta que después se lo entregué a la policía”, dijo Meyer.

Falso secuestro

Meyer todavía vivía en el hotel, corría el año 1979 y ya se habían puesto de novios con Sofía Ferreira, en mayo de 1980 concretarían su casamiento y un año después, luego que Meyer echara a Paino del hotel, pasarían a vivir en el apartamento del Liceo Dr. David Bonjor. “Un día se va a Montevideo, a los dos o tres días llaman de un hotel que por favor si lo podían ir a buscar porque lo habían secuestrado y estaba muy lastimado. Yo ya venía viendo cosas raras en él y por lo tanto no fuimos, pero un vendedor ambulante que se alojaba allí fue a buscarlo y lo trajo en la Onda. De noche llega quejándose, cuenta que iba en la calle caminando y lo secuestran y lo golpean, y nos muestra marcas de quemaduras de cigarrillos en el pecho. Llamamos al médico, vino el Dr. Alberto Badaracco, lo revisó y luego me sacó aparte y me dijo que esas marcas eran viejas y que eran todas mentiras que estuviera golpeado”, cuenta.

Pasaron los días y una mañana –él se levantaba como a las ocho y ya su novia le tenía preparado el desayuno- “me llaman porque eran como las diez y no aparecía, entro en la habitación que estaba vacía y sobre la cama había una carta en donde decía que lo habían ido a buscar de madrugada porque había fallecido la madre. Era raro, porque se fue callado la boca y él jamás había mencionado familiares”. Vuelve a los dos o tres días y viene la policía y lo lleva detenido. “El comisario Maldonado me dice que era un tipo de alto vuelo, lo pasan a Piedra de los Indios y lo tienen como un mes, eso fue a fines de 1979, principios de 1980”.

Interpol y los sicarios
Mientras Paino está preso, el comisario de Carmelo llega al hotel de Meyer con dos hombres de traje, de particular, “me dice que son oficiales de Interpol y me explica que Paino es un hombre de alto vuelo y que por ese supuesto viaje a Buenos Aires Interpol tiene miedo que venga un grupo de sicarios a matarlo aquí. Así que tuvimos dos días un par de agentes de Interpol sentados y durmiendo en los sillones de mi casa, haciendo guardia” cuenta Meyer.
Cuando Paino vuelve de su estadía en la cárcel, cuenta, “lo encaré, le di la plata para el pasaje, le apronté sus valijas y lo acompañé hasta la Onda, ‘no lo quiero un segundo más acá, usted nos ha causado muchos problemas y yo tengo que cuidar a mis hijas pequeñas’, le dije. Así que ahí lo dejé”, cuenta Meyer. Así terminó su estadía en el hotel.

En el hotel de Meyer no tuvieron más noticias de Horacio Salvador Paino y de quien en mayo de 1980 pasara a ser su segunda esposa (la primera falleció en Buenos Aires unos años antes mientras él estuvo detenido) “no supimos más nada de él. Su novia se fue de casa, supe que se fueron a vivir al Liceo, en el apartamento atrás al fondo del Liceo 1. Ahí estuvieron hasta que le hacen una nota en la revista Gente, ahí se toma conciencia de quién era y de ahí los rajaron, vivieron en lo del Hugo Clark en 19 de Abril y 25 de Mayo y después sé que se fueron a Montevideo” señala.

Mientras vivieron en el Liceo, en plena dictadura militar en Uruguay y Argentina, Paino fue citado a declarar al consulado argentino en Montevideo. El telegrama fue enviado al mismísimo Liceo y aparece en su libro (ver facsímil en esta nota).
Según las fechas que pudo establecer EL ECO, Horacio Salvador Paino, el temible organizador de la Triple A, y junto con esa patota autor de muchos de los dos mil asesinatos de jóvenes argentinos, vivió en el apartamento del Liceo 1 de Carmelo entre 1981 y 1983, cuando se fueron a vivir a Montevideo. Ambos ya tenían un hijo.

De puño y letra.
El escritor uruguayo Mario Benedetti, el cantor argentino Jorge Cafrune y cientos de artistas fueron amenazados y tuvieron que irse de Argentina por las amenazas de muerte de la Triple A.
En 1984 desde Montevideo, Horacio Salvador Paino consigue a la Editorial Platense para escribir sus memorias, que serán impresas en Sao Paulo, Brasil. El libro, al que accedió EL ECO, cuenta cómo durante el gobierno de Perón, a partir de 1973, ingresó a trabajar en el Ministerio de Bienestar Social argentino, convocado por el mismísimo López Rega y cómo organiza la patota de asesinos que en ocho grupos, cada uno liderado por un jefe y cuatro hombres que conseguían información sobre jóvenes de izquierdas en las universidades, los secuestraban y los ejecutaban, enterrando sus cuerpos en los bosques de Ezeiza. Se calcula que bajo la supervisión de Paino, unos dos mil jóvenes fueron asesinados por la patota. Paino dice que abandonó la Triple A en 1976, pero en su libro señala que realizó alguna otra tarea hasta 1978, cuando ya la Triple A era manejada por el temible Aníbal Gordon, que continuó y amplió la matanza de dirigentes y militantes de izquierda.

El caso de Víctor

Imagen
Fue uno de los tantos crímenes de los que participó este personaje que tuvimos en Carmelo durante unos cuatro años.
Cuenta en su libro sobre el secuestro de este estudiante de Facultad de Derecho. “Víctor fue desnudado y amarrado a la mesa de mármol, cubierta con una capa de goma pluma mojada. Uno de los terminales de la picana se conectó a la mesa y con el otro fueron tocando sabiamente testículos, glande, encías y pecho, hasta que el “terrorista” (N. de R.: con comillas en el original) se desmoronó y comenzó a decir lo que queríamos: el nombre de sus compañeros panfletistas….’. A las 6 de la tarde vino la orden de arriba (López Rega): los cuatro tenían que ser ejecutados”.
“Se les quitaron los relojes, documentos, anillos y todo aquello que alguna vez pudiese contribuir a su identificación, y todos estos objetos y papeles fueron arrojadas a la caldera del Ministerio de Bienestar Social para ser destruidos por el fuego”.
“A las 22 horas, los cuatro fueron inyectados con una elevada dosis de Ampliactil y colocados cada uno en una bolsa de plástico con cierre relámpago. Luego los cargaron en la Kombi”.
“Un Rambler abría la marcha, tomamos el camino de Ezeiza por donde ya había ido con anticipación un grupo provistos de palas y bolsas de cal”.
“Atravesamos Buenos Aires sin problemas y arribamos a una zona cercana a las piletas a la derecha del puente 12. Una señal de linterna indicó la parada. Los cuatro cuerpos fueron depositados en el suelo y cada uno de los componentes del grupo extrajo su arma provista de silenciador. Alguien pronunció una oración fúnebre y los terroristas fueron acribillados a tiros. Se recogieron las vainas servidas y los cuerpos se arrojaron en la fosa cavada. Con ellos se tiraron cuatro bolsas de cal, unos bidones de agua y una damajuana de ácido muriático, completaron la obra. El grupo de paleros cubrió la tumba con tierra extraída y el sobrante se desparramó. La organización había cumplido las órdenes recibidas y en pocas horas cada uno estaría en la rutina de su quehacer diario. El jefe de grupo subió a mi oficina y preparó el informe para López Rega”.
(Textual, extracto del libro Historia de la Triple A, Horacio Salvador Paino).