Sacudir la burocracia y ayudar al pequeño productor

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Los gobernantes debería abrir bien las orejas, porque uno de los problemas que hoy tienen los pequeños productores, esos que forman parte del pueblo de a pie, y que no tiene una 4×4 último modelo, es un problema que muchas veces se podría catalogar como de burocracia de un grupo de funcionarios, de carrera o puestos a dedo, pero evidentemente anquilosados en el poder.

En EL ECO hemos puesto algunos ejemplos: Si los bodegueros tienen un gasto grande de energía durante los dos meses de cosecha, porque utilizan mucha energía para enfriar el vino, o calentar las fundas termocontraíbles, es lógico que se les de una extensión de plazo para que puedan pagar en tres o cuatro veces,  ese consumo excesivo que es inevitable durante unos sesenta días entre marzo y abril.

¿Porque se le da una rebaja de la tarifa eléctrica en zafra para los arroceros y se excluye al sector bodeguero?

Si los viticultores que tienen viñedos pequeños, digamos hasta 10 hectáreas y que, con una buena cosecha, pueden vender la uva para salir empatados y ganar algún pesito, que luego suman a la miel que producen, a las verduras y frutas que cosechan durante todo el año, etc, es lógico que, si tienen una granizada imprevista en pleno momento de maduración de la uva, tengan una subvención, un crédito blando de unos pocos miles de dólares, dinero que les permita sanar los viñedos rotos por el granizo, con productos adecuados que tienen que comprar y que no tenían incluido en el presupuesto.

¿Porqué no pueden lograr una rápida asistencia a su problema puntual, generado por un efecto climatológico imprevisto, y así seguir adelante con su tarea productiva?

Pasó hace unos días en Conchillas y afectó a una decena de productores con menos de diez hectáreas. Cualquiera sabe que con esa cantidad de campo, esa gente sobrevive con mucho esfuerzo, haciendo diversas tareas agrícolas en ese pedazo de tierra. Así que estar ahí inmediatamente, para ofrecerles una mano, es casi una obligación de un gobierno progresista.

Los pequeños productores lácteos, el sector hortifrutícola y especialmente los viticultores y bodegueros pequeños, están pasando dificultades que es necesario atender desde el gobierno en forma rápida.

No es mucha plata, pero parece que desde allá arriba, desde el gobierno nacional en los altos pisos de sus edificios en Montevideo, no se ven claramente lo que les pasa a diario a estos pequeños productores.

Estas cuestiones se arreglan con poca plata, pero parece que en los lugares de decisión hay señores gordos de burocracia, que solo entregan tediosos formularios para llenar y que luego los dejan guardados en algún cajón, como recuerdo vivo de la incompetencia del Estado para actuar rápidamente con medidas concretas y fáciles de implementar para ayudar a la gente común, que produce cosas a pequeña escala, pero fundamentales para el país.

Otros apuntes.

En medio de la generación de energía más barata que conoce la historia del país, es necesario terminar con el concepto de que se paga más cara la energía, a medida que se consume más. Hay que ir a un sistema donde los pequeños comerciantes, tiendas, almacenes, etc, paguen mas barata la luz comercial, eliminando una iniquidad similar a la que ocurría cuando Antel cobraba más cara la llamada de larga distancia, según los kilómetros a los que se encontraba el número al que se quería llamar.

Bajar las comisiones que cobran las tarjetas a los comerciantes también es una medida que hay que analizar rápidamente, así como que el Banco República tenga un ser humano y no una máquina, trabajando donde hay gente que necesita hablar con un ser humano que sea funcionario del Brou, especialmente en las zonas rurales más alejadas.

Bajar el costo del Estado es un slogan difuso que parece un cajón de turco. Se apunta a los sueldos de los diputados o integrantes del gobierno nacional, pero se evita mencionar los salarios de los intendentes, muchas veces verdaderamente escandalosos, o lo de los jerarcas departamentales. Curiosamente el caso Adriana Peña, verdadero ejemplo de lo que pasa en algunas intendencias, no aparece en las menciones de los indignados autoconvocados con carteles de “Basta”.

¿Porque nadie arenga con discutir la reforma agraria del programa de Wilson del 71?

¿Porqué nadie se manifiesta en contra de la renta de la tierra, verdadero lastre para la producción nacional?

Tampoco se menciona ni se establece una discusión sobre un tema que no genera ahorro pero debería ser un gesto claro de la izquierda que quiere seguir gobernando: ¿alguien sabe porque el sueldo de un diputado no es igual, por ejemplo, al de un maestro o, pongámosle, una directora de escuela?

Nadie ha podido explicarme la razón de porqué uno gana hasta seis veces más que la otra.

Quejarnos cuando vemos sueldos exorbitantes como el de los intendentes, o de los jerarcas como en el caso Adriana Peña, es más concreto y posible de realizar, que por ejemplo, reclamar por un dólar que aumente a niveles convenientes para los exportadores pero perjudicial para el resto de los uruguayos,  o la importación de combustible, cosas que sí afectan a la gran mayoría de la población.

Ni hablemos de cuestiones éticas como el caso Bascou ¿no hay autoconvocados indignados que marchen contra el negociado que tenía el intendente de Soriano? ¿Nadie sale a manifestar contra un aprovechamiento tan grande como el que hizo el jerarca con sus estaciones de servicio?

Parece que el movimiento de autoconvocados, solo tienen indignación cuando se trata de protestar contra el gobierno del Frente Amplio.

Es una pena, porque se quedan en el insulto, o la propuesta utópica, carente de autocrítica, y eso no le hace bien al pais que pretenden representar.

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El caso de los dos desaparecidos en islotes frente a Nueva Palmira

Presentan denuncia en Juzgado de Carmelo por desaparición forzada en 1980.

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Aquella tarde de junio de 1980 el frio calaba los huesos, y no había calentador a queroseno que templara el ambiente del frío juzgado letrado de Carmelo sobre calle Lavalleja.

No había nadie, ni gente ni funcionarios a un lado y otro del largo mostrador de madera de roble. Era época de Feria judicial pero Esther Stabilito, siempre tenía costumbre de darse una vuelta. Es que si bien era una semana tranquila, los hurtos eran escasos en aquella ciudad que vivía en plena dictadura, pero que se movía subterráneamente porque en ese año habría plebiscito. No parecía,  pero Carmelo se movía y siempre podía surgir alguna cosa que mereciera la acción del juzgado y con él, la atención de la Actuaria.

Así que no se sorprendió cuando una mujer joven, de mirada desesperada, subió los escalones y golpeó la puerta del juzgado.

La dejó pasar y tal vez pensó que había acertado en abrirle la puerta porque la historia que le contó no era menor. Le dijo que su esposo había sido secuestrado por los militares y que lo mantenían detenido en un islote del Delta, frente a Nueva Palmira. Le contó del amigo argentino que los había encontrado y que sabía la ubicación exacta de donde lo tenían, a él y a otro compañero.

Le explicó que con ella se contactó un ciudadano argentino que fue el que los salvo del primer islote. El argentino le lleva y le muestra la prueba que es la capucha y las esposas que usaron con su esposo. Con estos datos, la esposa se dirige al juzgado letrado de Carmelo a hace la denuncia, con la esperanza de encontrar a alguien receptivo a su desesperación. Y tuvo suerte.

Esther era sensible al tema porque los casos de detenidos por la dictadura estaban cercanos en su familia.

Así que hizo algo que no era frecuente en aquellos años, pero que era coherente con su tarea de funcionaria: hizo un expediente donde, en los hechos, “blanqueó” la acción clandestina de los militares coordinados de prefectura argentina y uruguaya, que habían secuestrado a estas dos personas, uno de ellos el compañero de la mujer que tenía enfrente, al otro lado del mostrador.

Hoy, ese expediente forma parte de la investigación que realiza el Observatorio Luz Ibarburu, y de la denuncia que se sustancia, desde el pasado mes de junio, en el Juzgado de Carmelo.

Aquel papeleo que hizo Ester Stabilito de Battó, permitió que un mes después, los dos secuestrados aparecieran a salvo. La burocracia del papeleo judicial en plena dictadura, los salvó a ambos.

En diciembre accedimos a conocer detalles de aquellos hechos, a raíz de la denuncia que se sustancia por estos días en el Juzgado de Carmelo. Allí se cuenta que dos ciudadanos que trabajaban en Nueva Palmira, que  fueron secuestrados y torturados en un islote del Delta durante el año 1980, presentaron denuncia en el Juzgado Penal de Carmelo, y este lunes procedieron a contar su historia ante el Juez Letrado, Dr. José Héctor Vera Gatebled.

En efecto, el juzgado de Carmelo viene investigando una denuncia de dos ciudadanos que fueron detenidos durante la dictadura militar y mantenidos secuestrados en unos islotes del delta del Tigre, frente a las costas de Nueva Palmira. La denuncia fue presentada en el pasado mes de junio y en la jornada de lunes y jueves se realizaron las dos primeras audiencias.

Se trata de un militante del Partido Comunista y un amigo, que en el año 1980 fueron detenidos en Nueva Palmira, de apellido Cordero uno y Colazo el otro, los que fueron detenidos por fuerzas conjuntas de de prefectura uruguaya y argentina. Ambos fueron detenidos, esposados, encapuchados y llevados a un islote del delta, en la desembocadura del Río Paraná con el Río Uruguay y Río de la Plata.

Allí fueron rescatados por un argentino, y luego vueltos a secuestrar durante unos seis meses, según contó el abogado Dr. Leonardo Di Cesare “es un expediente que se inició en el mes de junio, es un expediente que surge a raíz de una investigación que viene realizando el Observatorio Luz Ibarburu, de testigos que surgieron sobre cuerpos aparecidos en las orillas de nueva Palmira” contó “nosotros nos contactamos con los testigos que iban a comparecer en este expediente y de la conversación surgió que estas dos personas que son el Sr. Cordero y el Sr. Colazo, aparecieron una serie de situaciones que correspondían ser denunciadas en al órbita judicial correspondiente” “ahí se presentara la denuncia y comienza el proceso esto es la ratificación de la denuncia de las víctimas y luego con comenzar a recolectar la prueba testimonial, prueba por oficio, y así sucesivamente”.

Ambas personas fueron víctimas del accionar conjunto de fuerzas represoras de Prefectura argentina y uruguaya, lo cual no es una novedad, aunque sí lo es la ubicación de islotes del Delta, frente a Nueva Palmira, como lugares de detención de militantes políticos y ciudadanos secuestrados por ambas dictaduras.

Esto se complementa con los testimonios del “Ruda” Véliz, quién contó como fue testigo del intercambio de prisioneros en las costas de Punta Gorda, donde hoy se encuentran las playas de El Faro.

El tiempo demuestra que pasaron muchos más prisioneros por esos lugares y que era un lugar de intercambio entre las prefecturas de ambos países.

Secuestro y tortura en los islotes.

El abogado De Césare contó que “ellos sufrieron además del trato des humano que fue una constante de la época, tuvieron una particularidad en su caso. Ellos fueron trasladados a unos islotes que se encontraban en la desembocadura del Paraná en jurisdicción argentina, fueron dejados allí una semana sin comida ni bebida, esposados y encapuchados” cuenta “en un islote enfrente se encontraban unos obreros trabajando y pudieron alimentarse y un argentino los rescató , los llevó para su casa, pero fueron localizados por las fuerzas represivas y fueron capturados nuevamente, y llevados a un islote más lejos. Ahí estuvieron entre cuatro y seis meses, obviamente ahí con custodia y el trato fue distinto, se los torturaba psicológica y físicamente, lo que era constante”. Esto fue en los islotes frente a Nueva Palmira pero jurisdicción argentina, señaló.

Consultado si eran militantes políticos explicó “uno de ellos si, era militante del Partido Comunista, pero el otro no” señaló.

Ambos trabajadores contaron lo que le pasó a raíz de una investigación que viene haciendo el Observatorio Luz Ibarburu, sobre el hallazgo en aquel año, de un cuerpo que apareció en la costa cercana a Nueva Palmira y que llamó la atención porque estaba vestido con botas y campera de cuero.

A raíz de esta investigación, surgieron los nombre de estos dos ciudadanos que por segunda vez este jueves, revivieron lo ocurrido en aquel año, para asentarlo en el acta de la justicia.

Justicia que tarda pero que se impone sobre el tiempo y la impunidad.

La trama del Delta

Según el libro El Lugar Perfecto, del periodista Fabián Magnotta, el Delta del Tigre fue utilizado por la dictadura argentina para tirar los cuerpos de los detenidos en los denominados vuelos de la muerte que en su momento describió el ex marino Adolfo Scilingo.

“Al sur de Entre Ríos, donde el Paraná y el Uruguay se encuentran y confunden en un delta de cientos de kilómetros cuadrados, con grandes cursos de agua, con esteros, bañados, montes y humedales, fue el lugar perfecto donde la dictadura intentó esconder sus crímenes” escribe Magnotta en su libro.

Allí señala que según los registros oficiales hay identificados unas dieciocho mil personas detenidas desaparecidas que nunca volvieron a ser vistas “si tenemos en cuenta los números, fueron más de cuatrocientos por mes… entre diez y quince personas por dia… ¿Cómo hicieron para deshacerse de los cuerpos?” se pregunta. A más de tres décadas solo se han logrado identificar entre doscientos y trescientos cuerpos ¿y el resto dónde está?.

Magnotta desarrolla la teoría y confirma con relatos y testimonios, que se hacían vuelos hacia la zona del Delta, ese lugar pantanoso y de difícil acceso, donde es casi imposible encontrar los cuerpos que arrojaban los aviones.

Un aporte más, que suma en esta búsqueda incansable e incompleta todavía, por conocer la verdad.

La conducta esquizofrénica del Frente Amplio de Colonia

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Gabriel Monteagudo.

Lo aclaro desde el principio. Voy a hablar mal y bien del edil Heber Márquez y voy a hablar mal y bien del Frente Amplio de Colonia.

Me preguntaba estos días, que es esa pavada que ocurrió, que provocó que la mayoría de los sectores del Frente Amplio hicieran un comunicado repudiando un presunto acto violento en la última Mesa Política departamental, y no mencionan al autor de la presunta agresión.

¿Desde cuando en el Frente Amplio de Colonia, se asustan por un sopapo que vuela por el aire sin llegar a destino, en medio de una discusión política?

¿Por que razón se evita mencionar al Chino Márquez como el protagonista de la situación en la mesa política?.

¿Como es eso de solidarizarse con el destinatario del sopapo, como si se tratara de un hecho de violencia de género, donde la víctima es absolutamente inocente?.

Señores, esto es política, y en las discusiones de política, especialmente en el Frente Amplio que es el partido de gobierno, se discute poder. Y en la discusión por poder, poder cocinado en el fragor de la lucha cotidiana de ideas, existen pasiones, intencionalidades, operaciones cruzadas, personalismos, ambiciones de acomodos, ambiciones de protagonismo, ambiciones por aparecer en una foto,  y codazos por cargos. Existe todo eso, menos inocentes.

En los últimos tiempos se puede apreciar un nivel de esquizofrenia en el Frente Amplio de Colonia, que de a ratos tiene ribetes crónicos. Cualquier ciudadano de la calle, puede comprobar una efectiva pérdida de contacto del Frente Amplio departamental con la realidad, síntoma que en lugar de mejorar, parece mostrar una agudización progresiva.

Peleas en los comités políticos hay todos los días, porque son parte de la esencia de la discusión por poder, y si me permiten decirlo, forman parte de la naturaleza de este tipo de discusiones, porque allí se discuten modelos y convicciones, y luego acciones, que repercutirán directamente en la vida de todos los uruguayos.

Y son las mejores discusiones, por más apasionadas que fueren, porque se discute el futuro de todos. Ahí se discute el país, y por eso la discusión política es la discusión más noble de todas las discusiones.

Que Facundo Machín es Lassie y el Chino Márquez un grandulón que debió controlarse y usar su experiencia para calmar las aguas. Sí, puede ser, pero la política, más aún que el fútbol, no es una cuestión de señoritas de colegio inglés que filosofan sobre la vida, mientras saltan entre mariposas, parafraseando la frase reciente del diputado Darío Pérez.

Creer que la discusión sobre si Márquez vino tres veces o vino dos al Plenario llevó a ese momento de ofuscación, es tan inverosímil como creer que Machín “le movió la térmica” a Márquez, sin saber donde se metía, o que lo hizo de forma inocente.

Diría que apretó el botón justo en el momento justo. Y eso es cualquier cosa, menos casual.

Reafirmamos por las dudas que en política, no existen inocentes.

Señores, aquí en Colonia hubo un ex legislador que amenazó con pegarle un tiro a un dirigente de otro sector del Frente Amplio, cuando este dirigente optó por denigrar a su pareja, para cuestionar al ex legislador. ¿Y le damos importancia a un sopapo volador que no llegó a destino?

Seamos serios.

Así que hablar y asombrarse, y sacar conclusiones como si el real problema fuera la agresión de Márquez sobre Machín en la última sesión de la Mesa Departamental, es quedarse apenas en el barniz de un mueble, cuya madera esconde vetas mucho más profundas que una discusión de comité.

En la política se discute poder, y de lucha por ese poder justamente, vamos a explayarnos en esta nota.

Ya lo he dicho en alguna otra oportunidad, el Frente Amplio, especialmente en Colonia, sufre de una esquizofrenia tal que le hace imposible presentarse como una opción creíble para la ciudadanía.

Una de las razones, es que, ante cualquier dirigente que asome la cabeza, en la interna hacen lo imposible por pegarle un martillazo para bajarlo. Los propios mecanismos internos terminan jugándole en contra a la fuerza política, que gana en las nacionales pero luego pierde por goleada en las departamentales

Y nadie en la interna arriesga un diagnóstico serio, porque hacerlo probablemente signifique reconocer que muchos deben dar un paso al costado, porque han venido tomando, históricamente, decisiones equivocadas. Una fuerza política departamental sin estrategia clara para enfrentar y presentar una propuesta mejor que la de sus adversarios políticos.

El Frente Amplio de Colonia tiene decenas de hombres capaces de enfrentar una candidatura, ganarla, y ser mejor intendente que cualquiera de los que han pasado por el sillón municipal.

Sin embargo, la dirigencia del Frente Amplio de Colonia se especializa en nunca encontrar el candidato adecuado, y parece que en lo departamental, ha hecho un posgrado en perder elecciones.

Nombrame tres.

Por su trayectoria, por su postura en el último tiempo, Hebert »el chino» Márquez se ha convertido en un referente para la población, entre los dirigentes departamentales. Nadie, ni dentro del Frente Amplio ni fuera de él, tienen dudas sobre esto.

Así preguntados rápidamente ¿cuantos ciudadanos pueden decir ya, el nombre de uno, dos o tres ediles  departamentales del Frente Amplio de la actual bancada en la Junta Departamental?

No quiero meter nombres que no vienen al caso, pero es de justicia decir que, probablemente además de Márquez, el edil José Luis Pittamiglio sea mencionado rápidamente, por los años que hace también que ocupa una banca en el legislativo departamental.

A ellos se suma el Alcalde de Juan Lacaze, Darío Brugman, que recoge adhesiones en la gente por el trabajo que viene realizando desde el municipio, en forma inversamente proporcional al apoyo que recoge de sus propios compañeros de la dirigencia del Frente Amplio. Otro al que en cualquier momento, le pegan el martillazo en la cabeza.

Apuesto a que no más de esos nombres son recordados hoy por la ciudadanía.

Pero volviendo al Chino Márquez, hablamos de un dirigente que es sumamente cerebral en su accionar cotidiano como dirigente, que analiza, y que además piensa en clave política, en el acierto y en el error, cada acto y cada declaración que realiza.

Por lo tanto, no es difícil presumir para quienes lo conocemos, que en realidad el episodio de la Mesa Política no es más que el emergente, el estallido de una situación que dentro del Frente Amplio de Colonia se viene arrastrando desde atrás.

La mecha encendida, venía de lejos.

Silencio oprobioso.

Por lo que he visto, hay dirigentes que intentan bajarle el perfil al Chino Márquez. Eso está clarísimo. En las últimas semanas, el episodio de la denuncia sobre el dinero en el presupuesto de la Tasa de Alumbrado que según Márquez la intendencia »escondió» para lograr el acuerdo con Ute, generó, en sus compañeros del Frente Amplio, cero repercusión.

Ni un apoyo, ni una manifestación pública apoyando su propuesta. Ni una opinión.

Nada.

Lo dejaron más solo que el uno. Y entonces ahí salió Moreira diciendo que en realidad el dinero se había puesto por equivocación en otro rubro y que no se había escondido nada, etc etc. La explicación, dada incluso con números a EL ECO, tiene puntos flojos y puede ser rebatible en clave política.

Sin embargo nadie en el Frente Amplio abrió la boca ni apoyó a Márquez.

Parece que todos en el Frente Amplio, tomaron como buena la explicación del intendente y nadie, absolutamente ni uno de los compañeros de bancada -con la excepción de William Geymonat que lo acompañó en la presentación- dieron ni una muestra de apoyo.

Cero apoyo al compañero.

El detallado mapa que hizo Márquez , con datos y cuadros, y sobre el que expuso durante una hora larga en su bancada, no le importó a nadie dentro del Frente Amplio de Colonia.

Y no es broma. Márquez intenta mantener el tema del Impuesto al Alumbrado Público en el tapete, teniendo claro que es una imposición injusta y que, basta darse una recorrida para hablar con la gente, a todo el mundo le enoja profundamente el valor y la forma en que se colocó este impuesto hace justamente un año atrás.

Y no es broma tampoco que hay dirigentes dentro del Frente Amplio de Colonia que quieren enterrar este tema, erradicándolo de la opinión pública, incluso sabiendo que UTE comenzó a cobrarlo -porque la intendencia le dio la orden- sin haber sido aprobado por la Junta Departamental, lo que representó una clara irregularidad.

Está tan mal el Frente Amplio de Colonia, que ni siquiera sale a decir que el los 300 pesos que pagamos todos por este impuesto, es mucho más que los 3,4% de aumento que llegó  el 1 de enero con el ajuste nacional de tarifas.

Y eso que arreciaron los insultos al aumento nacional en las redes sociales.

Pero del aumento del Impuesto al Alumbrado público, no habló ni un dirigente del Frente Amplio de Colonia. Para ellos parece que está bien.

Pero dejemos este impuesto para más adelante porque este artículo va a ser largo, y sobre él vamos a volver más tarde.

Un ejemplo más: el Tribunal de Cuentas cuestiona la potestad del intendente para colocar cargos de confianza y mientras tanto, ediles frenteamplistas defienden a capa y espada la potestad del intendente para poner gente a dedo. De no creer.

Intolerancia

Este fin de diciembre se cumplió un año de que un grupo de ediles departamentales hicieran una denuncia en la justicia porque unos militantes frenteamplistas reconocidos, usaron las redes sociales para caricaturizarlos en billetes de diversa denominación, sugiriendo la venta del voto en el Impuesto al Alumbrado Público.

Los ediles José Arenas, Michel Skafar, José Luis Pittamiglio, Liliana Chevalier, Marcel Bonet, Adhemar Cordones, William Geymonat y José Castro hicieron una denuncia penal que terminó con un dictamen del juez para que los dos militantes señalados como los autores de la difusión de estas caricaturas, eliminaran toda publicación contra los ediles de las redes sociales.

Una locura, una verdadera censura a la libertad de expresión, algo impensable en un dirigente frenteamplista y un claro signo de intolerancia difícil de tragar desde un pensamiento de izquierda.

En 1896 el diario El Día que ya tenía diez años bajo la batuta de José Batlle y Ordoñez, recordó el cumpleaños del entonces senador y ex presidente (1890-1894) Julio Herrera y Obes, a quién se acusaba de intentar socavar el gobierno de Juan Idiarte Borda.

El 10 de enero de 1896 se escribía en El Día “Ayer cumplió años el doctor Herrera: cumplió cincuenta y cinco pues nació el 9 de enero de 1841. El ex Presidente es, como se ve, de colmillo retorcido, ha vadeado el medio siglo y marcha a paso de carga vadeando la cuesta hacia la decrepitud. No en balde se le ahondan las patas de gallo de las sienes, le blanquea el bigote y le ralea el enhiesto jopo tordillo donde tiene concentrada, desde hace tiempo, su huyente virilidad”

Bastante mas dura que la figura de un edil en un billete de veinte pesos.

Dejémoslo claro: viniendo de ediles viejos en la actividad política, inteligentes y de profundas convicciones, la judicialización que hicieron de la protesta en las redes de ciudadanos frenteamplista desconformes con el voto de esos ediles en la junta departamental, no admite otra palabra que deplorable, mas aun de dirigentes que promueven la tolerancia, la libre expresión de ideas y la diversidad de opiniones desde una posición de izquierda.

Un error  antipopular y antipolítico, que se sumó al error político del voto del impuesto al alumbrado público que generó la protesta de los militantes y ciudadanos de a pie, así como ocurrió con el boleto estudiantil, unas semanas antes.

Meter a la justicia en un tema de exclusiva pertenencia a la política, habla de la incapacidad de la política de dirimir sus propios problemas en el ámbito político. ¿no hubo una reunión de la mesa política departamental que convocara a los militantes, o que intercediera con los dirigentes para evitarles el papelón de llevar este tema a la justicia?

Se trata además ediles que dicen cualquier cosa de la oposición en cualquier micrófono que se les cruza, pero no se bancan la crítica puntual por uno de sus actos de gobierno en el ejercicio de su cargo político, al que llegaron incluso por la misma gente que los criticó. Crítica que, aunque dura, aunque caricaturesca, que se debe combatir con la explicación racional y con el argumento razonable que los llevó a tomar esa postura, debe ser asumida con el estoicismo de su estambre dirigente.

En otras palabras, deberían haberse bancado la queja como duques, y no correr a llorisquear ante el juez como colegiales.

Intolerancia de vuelta.

Que decir de los militantes que, en lugar de plantear sus discrepancias en el comité, salen con la brocha gorda a enchastrar a sus propios dirigentes.

No solo equivocan la estrategia, sino el concepto. Algunos militantes tienen la idea errónea y creen que ser dirigente político es andar en pata arremangando pateando cunetas de aguas servidas. Hay dirigentes así en el Frente Amplio, pero no son todos, porque a diferencia de los partidos tradicionales, el Frente Amplio es un conglomerado de partidos con una variopinta diversidad de dirigentes, y una fuerza política atravesada por todas las clases sociales. Allí basa su éxito electoral y su representación mayoritaria de la sociedad.

En su seno conviven el dirigente que está permanentemente en contacto con los vecinos, el que prefiere comunicarse a través de los medios, el que plantea sus puntos de vista en el comité o en las instancias orgánicas del Frente Amplio, los que escriben artículos en los diarios, los que hablan en la Junta Departamental y los que solo presentan escritos, los que se suben a una tribuna y los que tejen y tejen relaciones, entre la gente de a pie.

Negar o cuestionar un dirigente del Frente Amplio porque no conoce el badén o la cuneta a dos cuadras de su casa, es por lo menos, tener una visión muy chiquita de lo que es el Frente Amplio.

Antipopular.

Que decir de las dos decisiones que dividieron a la bancada y que tendrán un importante efecto en el futuro como veremos mas adelante: las votaciones con el moreirismo para que los estudiantes que viajan paguen boleto y el impuesto al alumbrado público.

Veamos el escenario electoral del Frente Amplio de cara a la campaña por la intendencia de Colonia.

¿Que les parece a ustedes que será lo primero que vaya a decir el candidato frentista que se suba a la tribuna para intentar competir con dignidad en la campaña por la intendencia?

Exacto, tendrá que decir algo así como “Compañeros, lo primero que vamos a hacer cuando asumamos la intendencia de Colonia, porque la vamos a ganar, será eliminar inmediatamente ese impuesto injusto y absolutamente inapropiado que es el Impuesto al Alumbrado Público”.

¿Y que será lo segundo que dirá este candidato?. Adivinó “compañeros, y además, vamos a asegurar que todos los estudiantes de este departamento no tengan que pagar el boleto del ómnibus para trasladarse a estudiar a su centro de estudios”.

¿Demagogia? Puede ser si, pero también es la realidad para llegar con temas que tienen sensibilizado al pueblo de Colonia. Treinta mil voluntades que apoyaron la derogación del impuesto estarán esperando una frase como esa.

Para los que aburren con el discurso de voz engolada que señala que “hay que ser responsables en la oposición, etc etc” déjenme ponerles un ejemplo.

Pongan a todos los votantes del país en una plaza y paren enfrente a Danilo Astori y luego pídanle a la gente que cree que el Investment Grade es importante para el país, que se separen a un costado. Listo, avísenle a Astori que ya voy y lo acompaño para hacer un truco de cuatro con los tres votantes a los que le importa su propuesta.

A la gente hoy le importa que le descuenten la nafta, que le rebajen las tarifas públicas, que les hagan un gesto desde el gobierno de que el esfuerzo que hacen estos uruguayos todos los días yendo a trabajar y pagando religiosamente sus esfuerzos, ha servido de algo. Y nada tiene que ver eso con demagogia.

Nada les importa el Investmen Grade, que se haya cambiado la matriz productiva, que la energía eléctrica se produzca con el sol, la biomasa o la caca de los perros, si eso no sirve para que le rebajen aunque sea 10 pesos el consumo de electricidad en su factura de UTE.

Y si encima le quieren hacer creer que un aumento termina siendo una rebaja, el ciudadano siente que le están tomando el pelo.

Darse una vueltita por las redes sociales o escuchar una conversación en el almacén alcanza y sobra para entender esto.

No quiere ganar

Volviendo a Colonia, ningún discurso de campaña del Frente Amplio por la elección departamental puede eludir señalar que hay cosas que el gobierno de Carlos Moreira hizo bien y que se van a continuar o mejorar, que no se va a sacar a todos los contratados y deberá reconocer que deberá sostener y profundizar esa red de amiguismos, adhesiones voluntarias de blancos que son blancos por amor a la camiseta y por eso votan un intendente blanco, y clientes que viven y se mueven durante cinco años en torno a la intendencia de Colonia.

A menos que el Frente Amplio no quiera ganar la intendencia de Colonia, tendrá que abordar esos temas de forma ineludible en la próxima campaña electoral.

Como hacerlo, es una buena pregunta. En un escenario donde la mitad de la bancada apoyó dos impuestos claramente anti populares, se encuentra probablemente el corazón de la lucha de poder que hoy se da en el Frente Amplio de Colonia.

Y todavía hay quienes quieren hacer creer que lo importante es un sopapo que no llegó a destino.

Lucha de poder.

Sin Mujica en lugares destacables, el MPP sabe o teme que no pueda repetir un diputado en este departamento, por lo tanto, sabe que, en poquito tiempo, perderá el poder que hoy tiene en la interna coloniense.

El Partido Socialista se apronta para asumir nuevamente la hegemonía departamental y cree que puede volver a tener un diputado suyo como ocurrió con Jorge Coll. Y con ello, la suma del poder frenteamplista en Colonia.

Sin embargo, su involucramiento con los temas descritos más arriba, le restan votos en la ciudadanía. y eso lo ven los estrategas socialistas.

Con un partido Comunista que también está fraccionado en diversos grupos, saber como resultará la mayoría que logre imponerse y lograr un diputado, ya desvela a dirigentes de los sectores frenteamplistas mayoritarios.

Si a eso se suma que hay sectores que tienen más gente acomodada en cargos políticos que representación electa por la ciudadanía, tenemos un panorama bastante completo.

En ese marco, que salga un loco suelto como Hebert Márquez, con imagen reconocida en la opinión pública y votos detrás, es absolutamente inapropiado para la política de “no hacer olas” de la dirigencia departamental, que pretende dejar que la interna se dirima entre los grupos mayoritarios, y se mantenga la correlación de fuerzas y los acuerdos de la interna.

Conservar el statu quo del frenteamplismo departamental también es parte de la estrategia de la que no se habla, pero que se está manejando permanentemente entre los dirigentes colonienses. Casi tan religiosamente como el ciudadano común consulta el estado del tiempo cada mañana.

Una fuerza que se dice progresista pero que en los hechos y en su accionar en el plano departamental, resulta profundamente conservadora.

Un dirigente consultado esta semana me recordaba como el Frente Amplio acordó con Zimmer en el período anterior y ahora otro sector del Frente Amplio que parece haberse plegado ¿incondicionalmente?, al gobierno de Moreira, me dejó la pregunta picando ¿y si en realidad el Frente Amplio no quiere ganar la intendencia de Colonia?, ¿Y si le sirve más realizar este tipo de acuerdos con los blancos después de la elección, para mantener al Frente Amplio de Colonia a media agua, evitando conflictos y luchas internas por el poder?

Preguntas que por ahora, no tienen respuesta.