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Así se gestó la redada de carmelitanos que terminó con la muerte de Chiquito Perrini.

Gabriel Monteagudo.

Con la dictadura ya instalada, los carmelitanos fueron perseguidos, encarcelados y torturados. En setiembre y octubre de 1973, unos meses después de que los militares se hicieran con el gobierno, comenzó la preparación de  una caceria de ciudadanos en el departamento de Colonia, cacería que hizo foco en Carmelo y que terminó con la muerte en la tortura de Aldo “Chiquito” Perrini.

Este trabajo, en base a documentos microfilmados que fueron desclasificados y cedidos a EL ECO para que vean la luz pública por primera vez, y que se pueden encontrar al final de esta nota, dan cuenta de la persecución que se hizo, las justificaciones que se encontraron para realizar las detenciones y las historias que fueron armadas para organizar la cacería militar contra militantes civiles de izquierda de nuestra ciudad.

Decimos esto porque antes de seguir leyendo hay que hacer una aclaracion necesaria: los textos con los hechos que se exponen, estan basados en informes militares que buscaron como tantos,  satanizar y convertir en malos y demonios a miles de uruguayos para justificar su llegada al poder y su permanencia en el mismo.

Se trata de testimonios a detenidos arrancados bajo tortura, es decir que, estas declaraciones no son confesionas o palabra que pueden surgir de un juzgado donde el detenido tiene todas las garantías para declarar, y con un abogado defensor presente, sino que son basadas en testimonios arrancados con violencia  a los detenidos indefensos, por parte de militares que durante días, tenían a los detenidos aplicándoles tormentos como colgarlos, hacerles el submarino, golpear sus genitales, aplicar picana eléctrica, y tenerlos desnudos en salas de tortura,  o violándolos directamente.

En ese marco, las historias no pueden ser tomadas al pie de la letra del texto que surge de aquellos informes,  sino que se debe contemplar el “paisaje” que querían contar los militares para justificar sus aberraciones. Asimismo, exponerlas a la luz pública es una forma de exorcizar una parte de la historia que todavía no ha sido totalmente contada y que muestra los límites del horror humano al que llegaron algunos uniformados que conformaron la parte más terrible de la historia reciente.

El marco histórico.

En febrero de 1973, en la base de Boisso Lanza, Juan María Bordaberry pactó con los militares la entrega de la democracia, la  cual hace efectivamente el 27 de junio de ese año.

Ya entonces las fuerzas de la represión tenían detenidos y torturados, ya había cancelación de libertades, había clausuras y atropellos de todo tipo. El desastre económico y social producto del deterioro del gobierno colorado iba en caída libre y se agudizaba peligrosamente. El gobierno de Pacheco Areco llevó al pueblo al límite y Bodaberry terminó de colapsarlo.

Así que, cuando comienza la dictadura, “los milicos” comienzan también una persecución impiadosa sobre los militantes de izquierda. Si bien la victoria sobre la guerrilla había sido declarada un año antes, en aquella época, la definición era clara y ser de izquierda, por más que se fuera ser sólo simpatizante del recientemetne nacido Frente Amplio, era ser “comunista” y “tupamaro”, no había más que esas calificaciones.

Desde 1972 el Movimiento de liberación Nacional Tupamaros estaba desmantelado y sus integrantes presos, y con la dictadura,   los principales líderes políticos estaban tras las rejas o en el exilio.

Presos cayeron ese año  Líber Seregni y Rodney Arismendi, entre otros. En el exilio huyeron porque habían sido amenazados de muerte Wilson Ferreira, Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz.

Contábamos en una edición anterior de EL ECO, que el brazo civil armado y fascista de la dictadura lo encarnó la Juventud Uruguaya de Pie y en ese marco de civiles apoyando a la dictadura, en Carmelo se formaron grupos como el Movimiento de Padres Demócratas y el Movimiento de Reafirmación Democrática.

Así se da una persecución hacia  quienes desde la izquierda, militaban o se movilizaban en denuncia de la pérdida de la democracia. 

Solo imagínese.

Imagínese usted, amigo lector,  que hoy desde la comisaría comenzarán a hacer una lista de quienes tienen posturas u opiniones de izquierda o progresistas. Imagínese que haya una o varias personas, civiles con simpatía hacia los militares, que se pare en una esquina y anote los nombres de los muchachos que van al comité Héctor Grosso, de lo muchachos que se movilizan con los gremios, de los que andan con pegatinas del FA en el auto o que anoten los nombres de los que alguna vez fueron visto en un acto del Frente Amplio o que se quedaron del gobierno en las redes sociales. 

Imagínese lo largo de esa lista,  y la arbitrariedad que pueda significar,  si un día alguien desde el poder, ordena detenerlos a todos.

Así pasó en aquella época, y esa razzia profunda y descarnada que ocurrió en todo el país contra el pueblo, llevó a decenas de carmelitanos y colonienses tras las rejas. La mayoría sufrieron torturas en el cuartel de Colonia, otros fueron exiliados, destituidos de sus empleos  o  marginados socialmente. A todos les ponía la letra B o C si los catalogan como frenteamplistas o blancos independientes, y eso significaba  que podían ser detenidos inmediatamente.

Si eras A estabas salvado, eras colorado, blanco herrerista  o simpatizante del régimen militar.

La locura militar.

Con todas las cúpulas políticas encarceladas, muertas o exiliadas, la dictadura cívico militar tenía que justificar su presencia,  y entonces seguía encontrando tupamaros y comunistas.

Así, de acuerdo a los documentos a los que pudo acceder EL ECO, a partir del mes de octubre de 1973 comienzan a realizarse una serie de operaciones por parte del Batallón de Infantería No 4  de Colonia, porque aseguran que pudieron “detectar grupos del MLN-T actuando en el departamento de Colonia”. 

A fines de diciembre de 1973 el Batallón de Infantería No 4 decide concentrarse primero en la ciudad de Carmelo y continuar luego con el resto de las localidades de Colonia.

Es así que enero del 74 se efectuaron aproximadamente cerca de 44 detenciones en el Departamento,  y otras tantas en febrero en Carmelo, entre ellas la de Aldo “Chiquito” Perrini que terminará muerto por los golpes y la tortura menos de un mes despues.

En el mes de febrero de 1974 se escribió un documento de la División de Ejército II que describe y analiza “las actividades subversivas que se desarrollaron en el Departamento de Colonia desde octubre de 1973 a febrero 1974”.

El documento está en el Archivo de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia.

 Policía de Montevideo. Carpeta Nº 30. No. 5001/55. D-2. D.E. II. 131200- FEB-74. P.C-20. Parte Especial de Información No. 049/974.

Los documentos

Este documento lo venimos buscando desde noviembre del año pasado. El documento no estaba en poder de la Institución de Derechos Humanos donde fue parte del material sobre el pasado reciente,  sino que estaba en Facultad de Humanidades y Ciencias,  donde un problema informático según nos dijeron, impidió que pudiéramos hacernos con el documento, pedido a esa institución formalmente el pasado 10 de enero.

Finalmente, gracias a la Fundación Cruzar con Samuel Blixen y Nilo Patiño a la cabeza, logramos una copia del documento de dos hojas, Copia No 2 de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia con el número 131200 de Febrero del 74.

Este documento original está en poder del área de archivo histórico de la Facultad de Humanidades y Ciencias que es la que tiene en  los archivos de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia.

Allí nos negaron el acceso al documento durante un mes y medio.

Sin embargo gracias a la Fundación Cruzar logramos su acceso tras una gestión de cinco minutos. Desde allí trabajan en la desclasificación de los microfilms de lo que se llama “Archivo Berrutti” que son los archivos que encontró la ex Ministra Azucena Berruti como Ministra de Defensa en el año 2006, durante el primer gobierno de Tabaré Vázquez. Son unos 14 mil archivos  microfilmados a los que se suman los papeles encontrados en la casa del coronel Castiglioni.

Cruzar,  es un proyecto de difusión de archivos del pasado reciente que lleva adelante el periodista Samuel Blixen y en el que también trabajan alumnos y egresados  de la Facultad de Información y Comunicación de la Universidad de la República , así como de la Facultad de Ingeniería. Este proyecto busca dar transparencia a los documentos que fueron elaborados por durante el terrorismo de Estado ejercido durante la dictadura, la cual tenía objetivos militares, pero también políticos y sociales para llevar a cabo, con la colaboración de los civiles que la apoyaron.

El proyecto Cruzar cuenta con el apoyo de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos en acuerdo con el Grupo de Trabajo Verdad y Justicia.

Se pueden ver sus documentos en www.cruzar.edu.uy. Allí creen que estos documentos deben ser públicos y no permanecer ocultos o limitados al público por problemas informáticos.

La historia.

Está claro como los militares iban deteniendo gente con información que obtenían a partir de la tortura, así se hacían con  datos, algunos reales y otros mayoritariamente eran falsos pero que les servían para ir siguiendo el hilo para continuar deteniendo gente.

Piense usted si no es capaz de inventar historias y nombres o confirmar los nombres que les sugerían, mientras está desnudo en un caballete de madera, atado y con la cabeza sumergida en un tacho con excrementos, o dándole picana en sus genitales. 

Y cuando se les pasaban de las torturas con alguien y lo terminaban matando, una de las razones de la muerte era “edema agudo de pulmón” como le pusieron a Chiquito como causa de la muerte,  y como ya lo habían hecho unos meses antes en Rocha, más precisamente el   2 de octubre de 1973,con Hugo Leonardo de los Santos Mendoza,  al que también torturaron hasta matar,  y le pusieron la misma causa de muerte que después le pondrían a  Chiquito.

Según el relato de los documentos obtenidos por EL ECO de febrero de 1974, unos meses antes, en octubre de 1973 “después de practicarse la detención de Arturo Ilhenferld por efectivos del Batallón de Infantería 4 relacionado inicialmente por presuntas actividades de contrabando de armas, admite integrar una organización más antigua” que conformaban varios militantes de izquierda, “algunos de ellos que habían pasado a la clandestinidad”.

En el documento se nombra una serie de personas como “integrantes de la organización sediciosa”. 

Cuando se lee en el documento que tal persona “admite” hechos, hay que recordar lo que escribimos más arriba sobre las confesiones bajo tortura. A partir de la detención de Ilhenferd detienen a Diego Cabrera quien fue detenido el 29 de diciembre de 1973 al bajar de un avión de Arco en el Balneario Zagarzazú.

Así, Cabrera habla de Abel Vannni y de Ventura Rébori, viejos integrantes del MLN en Carmelo.

El el documento el informe militar dice entonces que en  antes de 1971 “la organización había concurrido a la República Argentina a la localidad de San Fernando para traer determinada cantidad de explosivos, habiéndose realizado en el velero de Rébori Sachs, pero “el contacto fracasó y después de dos dias de espera regresan a Carmelo donde a Vanni le correspondía esperarlos en una pequeña canoa para realizar el trasbordo y eludir el control de la aduana”.  Es decir que volvieron con la manos vacías, pero agregan que “a requerimiento de Lucas Mansilla, Abel Vanni le pasa a Pacheco, un contrabandista de la zona” que en ese momento estaba a disposicion del Juzgado de Carmelo.

A partir de estas detenciones “se resuelve orientar el esfuerzo por parte del batallón de Colonia sobre la Ciudad de Carmelo, con la finalidad de “agotar todos los medios para identificar a los grupos subversivos y proceder a su desintegración para continuar con posterioridad sobre el resto de las localidade del departamento” señala el documento.

Así se detuvo luego a Victorio Méndez que tenía en su poder una carta que le había enviado Raúl Sendic, el 29 de octubre de 1956, es decir casi 20 años antes y que Méndez guardaba como recuerdo.

También el informe habla que en 1959 se integraron al MLN Ruben Lalane, Roberto Bertolino y Bubby Bertolino “funcionando dicha célula unos meses abandonado con posterioridad la integración y actividades”. 

El documento señala como detenidos de relevancia a Carmelo a personas muy conocidas como Graciela Castillo, Ruberto Bruno, Ricardo Rodríguez, Roberto Bonet, y dos estudiantes de Juan Lacaze Sergio Bermúdez y Mario Perez.

¿Que hacían estos subversivos? Veamos lo que dice el informe sobre reclutamiento de carmelitanos “participando en reuniones de autocrítica, en las cual se extrae que el error del movimiento fue poner a los cabeza de grupo al frente de las acciones y como consecuencia de ello se quedaron sin dirigentes” afirma el documento.

Es decir, habla de gente que se reunía en 1974 para hablar de la actualidad política y analizarla. Parece descabellado que esa acción signifique que eran “subversivos” pero así eran para la visión de los militares y sus alcahuetes civiles de la época.

Se asegura en el texto que en el Balneario Zagarzazú se realizaban “lectura de documentos, prácticas de deportes, simulacros de acciones y defensa personal,”

En 1974, en febrero de ese año, detienen a Aldo Perrini que muere en los primeros días de marzo. La dictadura comenzaba a perseguir a todo el mundo con imagen de “comunista o de tupamaro”

En ese contexto el, informe dice que “los futuros grupos del Ejército” en Carmelo “tenían como jefes de grupo a Graciela Castillo, Ricardo Rodríguez y Ruben Lalane, funcionando actualmente con seis integrantes cada uno”.

El documento señala a los Faedo,  Ana y su padre Juan, así como que en el liceo “funcionaba un grupo  bancado por el Dr. Eduardo Emilio Buono (SIC) médico de la organización conjuntamente con Juan Cabrera en la secretaría de ese centro docente”. 

También el deporte estaba “infiltrado” según los militares y “en el Club de Remo de Carmelo funcionaba un grupo encabezado por Abel Vanni y los hermanos Ahlers”.

Todo conocemos a los que se mencionan en este documento y los conocemos como personas de bien. Más de cuarenta año después, el documento publicado por EL ECO revela “el relato” militar, con el que se justificó la represión en su momento sobre el pueblo de Carmelo. 

Este relato que bajaba desde el centro del poder militar, también permeaba a los civiles cómplices de la dictadura,  que después ejercieron su desprecio hacia los señalados con el dedo por los militares, y  que generaron una división profunda que aún permanece en algunos sectores de la comunidad local.

Los documentos:

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El fracaso de la política en el municipio de Carmelo.

FOTO: Así lucen los baños en pleno enero.

La falta de una batería de baños inclusivos que fue presentada en el mes de marzo del año pasado como propuesta de obra en el municipio de Carmelo y que aún no están construida, marca sin dudas el fracaso del ejercicio de la política en el municipio de Carmelo.

Hablamos  del fracaso de la política con mayúsculas, fracaso de la política mayor  frente al chiquitaje de las miserias humanas, esas que se disputan el rincón de la victoria pírrica de unos pocos, frente a la derrota del proyecto de un Carmelo común para todos, proyecto con el que soñamos seguramente la mayoría de los carmelitanos.

Llegó la temporada y los baños inclusivos en la zona del Parador El Refugio -propuesta por los concejales del Frente Amplio en el mes de marzo del año pasado,- no están construidos. Perdió Carmelo y ganó la política del Partido Nacional, así de simple.

Porque es así en la historia de la presente gestión del municipio de Carmelo. Todo lo que propone la oposición, en este caso el Frente Amplio en el municipio de Carmelo, resulta votado negativamente o si se vota afirmativo, termina no haciéndose,  o haciéndose tarde y mal.

En el marco de más de setenta iniciativas desde el inicio del período, dos propuestas diferentes hizo la bancada del Frente Amplio en materia de obras para Carmelo durante el 2021 que pasó: los baños inclusivos en Playa Seré y una serie de rampas que permitan el acceso a la playa. Ambos proyectos están pensando en gente con problemas de movilidad, gente que tiene también el derecho de concurrir a la playa a tomar baños recreativos en verano.

Ninguno de los dos salieron: los baños muestran la imagen de la foto, por lo cual el título no necesita más explicación ya avanzado el mes de enero.  El segundo, las rampas,  parece que llegan en estos días, es decir llegan tarde y mal.

Ocurre lo mismo con los paradores que esta semana que pasó sólo había uno abierto, que abrió sobre fin de año, y otro que se estaba limpiando y acondicionando (la Isla) para abrir este sábado.

De Camalote ni noticias, bien, gracias. Las llaves a los adjudicatarios se entregaron  cuando ya hacía rato que los carmelitanos no teníamos ni para comprar un poco de agua caliente en la zona de playas.

Es como si uno en su casa supiera que va a tener visitas y espera que estén sentados en el living para empezar a barrer.

El conflicto.

El Partido Nacional en el municipio de Carmelo hace lo que quiere, como quiere y cuando lo quiere. Esa es la sensación que deja lo que se ve.

El argumento central es que el relacionamiento de la alcaldesa con el principal de la bancada frenteamplista no es bueno como lo era con los integrantes de la bancada anterior. Pero bueno, hablamos de la gestión de una ciudad, no de una reunión de amigos. 

Se trata de un lugar donde se discute políticas para mejorar la ciudad, no una cena donde uno elige a los invitados que piensan igual que el anfitrión, para sentirse a gusto en la conversación.

Acá se discute políticas públicas, y si a uno no le gusta la cara del otro se la va a tener que bancar y ser lo suficientemente adulto para superar la incomodidad que le produce la reunión con gente con la  que no siente afinidad, y  establecer un diálogo que permita avanzar, porque sino lo que retrocede es Carmelo.

Porque del otro lado, en lo que el pueblo determinó como oposición, también hay una masa importante de ciudadanos respaldando la gestión de los concejales de la minoría.

La mayoría histórica en el gobierno departamental no les puede nublar la vista para gobernar sólo para su chacrita. En el municipio de Carmelo prevalecen las propuestas blancas, se baila la música que ejecutan los blancos y finalmente se hace lo que dicen los blancos. Si el mal relacionamiento fuera una excusa viable para justificar su falta de atención a la oposición, la política solo quedaría para las mayorías que resultan ganadoras de la elección. La excusa suena por si misma, inviable y habla más de la incapacidad del ganador de tender puentes, que del natural rol de cuestionamiento y contralor de la oposición.

El Partido Nacional ahora tiene la suma de todo el poder. Tiene el gobierno del país, el gobierno del departamento y el gobierno de la ciudad. No tienen excusas,  Sin embargo Carmelo no avanza y parece la misma ciudad que hace 30 años atrás.

La foto que ilustra esta nota, no es más que la evidencia de ese retroceso.

Nota: Artículo original fue publicado en la edición impresa de EL ECO del 15 de enero de 2022.

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Misdirection. El truco de magia de la bancada de ediles frenteamplistas.

Gabriel Monteagudo.

El problema es que en la bancada del Frente Amplio hay quienes apoyaron la propuesta del oficialismo para exonerarle una suma importante en miles de dólares a las empresas que manejan la terminal de ómnibus, y hay ediles de su bancada que no aprueban eso.

El problema es que desde la propia interna frenteamplista dicen que los ediles le votaron la exoneración al intendente a cambio de algunos cargos dentro de la junta,  y otros reconocimientos que fueron en el paquete terminado de concertar en la famosa reunión del Día de la Mujer. 

El problema es que hay ediles que pretenden reconsiderar la exoneración, que no les parece que esté bien realizar una exoneración tan importante en momentos que se le reclama a la intendencia mayor apoyo económico a los sectores más vulnerables. Pero hay otros que ni locos piensan llevarle la contra al oficialismo.

Ese es el problema, el verdadero problema. Y  entonces  el problema con el coordinador parece la excusa perfecta para buscar un chivo expiatorio y desviar la atención.

No es una idea nueva, obvio,  se llama Misdirectión. En el terreno de la magia, es la distracción (en inglés misdirection, ‘desvío’), o sea una forma de engaño en la que el artista atrae la atención de la audiencia hacia una cosa, para distraerla de otra.

Acaso los que se fueron enojados de la coordinación de la bancada no conocían a quién eligieron como coordinador?. Ahora, cuando el coordinador dice en una nota en EL ECO que no le parece correcta la exoneración de varios miles de dólares a las poderosas empresas de transporte departamental, aparecen los problemas.

El coordinador no el problema en realidad, En realidad, lo que ocurre es que sus opiniones contrarias a la mayoría, desnudan las otras posiciones, coincidentes con las del oficialismo moreirista.

El problema es que te dicen por teléfono “nosotros no estábamos pedimos licencia, votaron las mujeres” trasladando la responsabilidad y dejando en claro que ellos no votaron lo que se votó. 

El problema es que abandonan el grupo de Coordinación, como hizo el titular de la bancada del Partido Comunista, pero después, para justificar y quedar bien con todos, te llaman por teléfono y te dicen que se fue del grupo, “porque se calentó con Lyshie”.

El problema del Partido Comunista de Colonia es que nunca explicaron porqué enviaron a Siberia al ex director del Hospital Julio Iacopino, integrantes de sus propias filas. 

El problema es que el Partido Comunista de Colonia nunca explicó porque permitió que  el ex intendente Zimmer “donara” el terreno donde se levantó el hospital, ohh casualidad, propiedad de un  connotado dirigente del Partido Nacional. Seguramente fue porque era directora de ASSE su compañera comunista, Susana Muñiz, quién aceptó gustosa la “donación” de algo que no era del intendente. Y el Partido Comunista no dijo ni pío.

El problema es que ese terreno fue usurpado por ASSE, construyeron el hospital a prepo y nunca tuvieron autorización de los dueños, según determinó luego la justicia. Esa idea genial de Zimmer que avalaron los comunistas colonienses es lo que que vamos vamos a pagar con nuestros impuestos. Unos tres millones de dólares ni más, ni menos.

El problema es que perdieron el rumbo, pero publican comunicados pretendiendo decirle a la prensa lo que tienen que hacer.

El problema es que  vuelve a emerger y se vuelve a confirmar, dos lineas claramente diferenciadas en la bancada frenteamplista, cosa que hemos venido señalando hace años. Por un lado los que  quieren hacer política “como Moreira”,  y quienes sostienen que si no muestran algo distinto, si no proponen algo distinto y actúan distinto,  jamás los va a elegir la gente para gobernar el departamento.

El problema es que hasta ahora, no se les ocurre algo distinto.

El problema no es de ahora: el problema es de la época en que votaron con Moreira el impuesto al Alumbrado Público y cobrarle boleto a los estudiantes.

El problema es que no le hacen olas al gobierno nacional  para que no les peguen por todo lo que no hicieron en Colonia,  sobre todo durante el período de algunas gestiones departamentales presuntamente de izquierda,  que mas vale olvidar.

El problema es que no son distintos, o lo que es peor, hay una línea que pretende parecerse lo más posible a lo que dicen oponerse. Por eso pierden, por eso les ganan por paliza los blancos en cada elección departamental.

El problema son ustedes, no es la gente que no los vota, son ustedes que a los ojos de la gente a la hora de los bifes,  aparecen como una triste copia del original, y entonces, entre la copia y el original, ya sabemos lo que prefiere la ciudadanía.

El problema no somos los periodistas que somos malos cuando publicamos sobre sus internas diminutas y no nos callamos  ante sus dobleces cuando dicen una cosa en la calle y otra en la comisaría.

.El problema son ustedes. Dense cuenta de una vez.

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El año del miedo

Jamás soñamos que sería un año donde el miedo a vivir formara parte de nuestro sentir cotidiano. El año que se va será recordado como el año del miedo.

Gabriel Monteagudo.

Es el año en que tenemos miedo de abrazar al otro, miedo a apretarle la mano,  y miedo incluso a formalizar un cruce de miradas con un leve choque de puños.

Es el año que tenemos miedo de salir de noche, a andar caminando por ahí en la madrugada,  porque un policía o lo que es peor, un militar ostentando su arma de guerra, nos va a parar para preguntarnos para donde vamos, como si caminar libremente tuviera que tener un destino para declarar.

Es el año del miedo a reunirnos a conversar en una esquina, y si somos más de dos conversando estaremos mirando de reojo, con miedo a la definición que las autoridades puedan hacer de la palabra aglomeración. 

Es el año en el que tenemos miedo de salir a la calle porque desconfiamos del otro, porque “quiensabedondeanduvoyqueestuvotocando”.

Es el año en que una ley transitoria nos permite tener miedo de reunirnmos en familia en nuetro patio,  y que un vecino que no nos quiere, llame a la policía para denunciar que estamos aglomerados.

Habrá que correr las cortinas de las ventanas y cerrar las puertas para evitar el miedo de una molestia semejante.

Es el año en que no podemos bailar, es increíble pero no podemos bailar, ¿alguien soñó alguna vez que ibamos a tener miedo de bailar? 

Es el año en el que no podemos juntarnos con amigos, no podemos disfrutar de una cena con una compañía nueva, no podemos mirar miradas nuevas, ni ojos nuevos y tampoco por miedo, no podemos descubrir sonrisas nuevas,  la sonrisa del otro, sus dientes, sus labios, sus gestos.

Es el año en el que tenemos miedo de no poder acercar un plato de comida a nuestros hijos,  porque no sabemos si tendremos o no trabajo mañana.

Es el año en el que miles de uruguayos se levantaron un día cualquiera de marzo y descubrieron el miedo al mañana, en un día en el  que su trabajo había desaparecido, como le ocurrió a los artesanos o los guías turísticos. 

A ellos les tocó el miedo al olvido por la desaparición del otro que los justificaba. Jamás soñaron que un día se iban a levantar y no tendrían un turista al que ofrecerles su servicio o sus artesanías. 

¿Donde se fueron los abrazos, donde se fueron las sonrisas, donde se fue el apretón de manos, el beso al aire de los labios que te despiden, o el dibujo de un te quiero de una boca a lo lejos? 

¿donde es que están reunidos, esperando que los usemos el beso de navidad, el abrazo de Fin de Año, donde se fue la charla inesperada con el compañero de viaje en un ómnibus. Donde estarán? 

Se abrán cansado, se habrán disuelto en el tiempo que quedó atrás, se habrán escondido en algún baúl de aquel  último febrero que nos permitió el roce y el beso y el apretón de un abrazo. ¿Donde se habran ido?

O nos estarán esperando en algún lugar, pacientes, aguardando con paciencia infinita  porque saben que algún dia, en algún momento, los vamos a recuperar, y nos vamos a cansar de usar esos abrazos y esos gestos que postergamos. Y que en estas horas nos generan dolor por su ausencia.

Algún día, pronto estoy seguro, aquellos gestos que guardamos, le van a ganar al miedo.

Feliz 2021

Los socios civiles de la dictadura en Carmelo

Atardecer en Carmelo. Foto: GM

Carmelo tuvo muchos detenidos, muchos proscritos y muchos destituidos durante la dictadura cívico militar porque tuvo muchos delatores. Dicho en otras palabras, hubo muchos civiles que trabajaron voluntariamente y con entusiasmo, para el régimen militar.

La historia y las investigaciones realizadas en estos años, han demostrado que el régimen de terror que se apoderó de la conducción del país con el apoyo de Estados Unidos en junio de 1973, no fue sólo una movida militar para hacerse del poder político, sino que incluyó un plan de exterminio de las ideas y militantes  progresistas surgidas al calor de la protesta social de los sectores populares,  y  un plan de ajuste económico en beneficio de las clases altas y en desmedro del trabajador.

Para ello encarcelaron opositores, pero también les robaron y saquearon sus viviendas, su dinero y sus pertenencias, como bien lo demostró un estudio de tres jóvenes periodistas recién recibidos, hace meses atrás.

Pero también es cierto que para que todo esto fuera posible, hubo muchos civiles que colaboraron con los militares, la mayoría poque en esa lógica de buenos y malos, entendieron que los militares eran los buenos peleando contra los “comunistas” que eran los malos. Allí cayeron todos los que ideológicamente estaban del centro a la izquierda, es decir, en el Partido Nacional “del wilsonismo para allá” y todo el Frente Amplio. 

No hubo muchos destituidos ni perseguidos colorados, salvo casos especiales, porque el coloradismo, al igual que el herrerismo y todo el espectro de la derecha nacional de aquel momento, fueron colaboradores del régimen militar. Por eso cuando hay que referirse a la dictadura entre 1972 y 1984 hay que denominarla dictadura cívico-militar, porque el aparato armado de los militares usó, para mantenerse en el poder, una vasta red de civiles que apoyaron fervientemente la represión y persecución de los ciudadanos, muchas veces vecinos y familiares, de pensamiento progresista.

En ese marco, el 9 de septiembre de 1971 el Poder Ejecutivo encabezado por Juan María Bordaberry desplaza a la policía y le da todo el poder de represión al Ejército, que comienza una escalada de toma del poder que lo llevaría a quedarse con la conducción del país dos años después.

En lo que tiene que ver con la sociedad que acompañó y aplaudió esa movida de apropiación del poder por parte de los militares, la Juventud Uruguaya de Pie (JUP) a nivel nacional  y el Movimiento de Reafirmación Democrática a nivel  local eran claramente dos movimientos de apoyo al gobierno cívico militar. 

Por su parte, a nivel de la enseñanza con el mismo propósito crearon un movimiento de padres y otro de docentes también de claro apoyo al régimen y que en los hechos excluía a aquellos que después recibían las calificaciones de categoría b y c que los inhabilita a la función pública y  o docente.

Carmelo fue una ciudad que tuvo cientos de detenidos y proscritos durante la dictadura cívico-militar. Muchos carmelitanos fueron catalogados como clase “C”  que se los señalaba como adheridos o simpatizantes del Frente Amplio, “B” si eran blancos con tendencia hacia el centro izquierda del espectro político  y “A” porque eran demócratas, fundamentalmente adherentes del Partido Colorado que apoyaban el régimen.

Había que acceder a un certificado de Fé Democrática en aquellos años, que era estudiado y concedido tras estudios de la persona por parte de los militares en los cuarteles.

No sólo fueron encarcelados, muchos uruguayos fueron despedidos de su empleo público, otros fueron postergados en su carrera funcional y otros vivían con miedo de ser despedidos.

Eran épocas de terror y muchos quedaron sin trabajo y tuvieron que emigrar.

Dicho período estuvo marcado por la disolución del Parlamento, la prohibición de los partidos políticos, la ilegalización de los sindicatos, de los medios de prensa y la persecución y encarcelamiento de opositores al régimen.

Se venía la elección del 28 de noviembre de 1971 en un país políticamente convulsionado. En ese marco, Bordaberry, quién luego sería el entregador oficial del sistema democrático, esto es el padre de Pedro,  aparecía como delfín de Pacheco Areco que no podía volver a ser candidato. En el Partido Nacional la fórmula de Wilson Ferreira y Carlos Julio Pereyra se volvía la que posiblemente ganara la elección y por otra parte, la unificación de la izquierda en el Frente Amplio traía un aire nuevo.

Ahora se sabe por la desclasificación de documentos secretos de la Embajada norteamericana, que hubo injerencia de la diplomacia de ese país y de Brasil, para fraguar la elección y que no ganara Wilson.

Entre 1970 y 1974 los civiles que apoyaban la lógica militar y anticomunista que imperaba en esas épocas, habían conformado diversas agrupaciones, muchas de ellas que participaron de hechos de violencia y asesinatos.

La Jup  (Juventud Uruguayas de Pie) fue creada junto con el semanario Tiempo por orden de la embajada norteamericana para oponerse a los avances que el pueblo uruguayo en su  conjunto ha ido forjando. para ello recolectó y gente como Daniel García Pintos, Hugo Manini Ríos hermano del senador y líder de CA,  y Wilson Craviotto.

Los civiles en Carmelo.

Para apoyar a los militares que luego se alzaría con el poder, los sectores más recalcitrantes de la derecha, armaron en Carmelo dos movimientos, uno  fue el Movimiento de reafirmación democrática, que actuaba como filial local de la JUP, y otro de padres de estudiantes, que fue el  Movimiento  de padres demócratas.

Así nació en 1971 el MODEPADE (Movimiento de Padres Demócratas) en agosto de 1971. 

Ante hechos que demuestran la clara violación de nuetra forma de vida democrática, por parte de quienes quieren o pretenden reemplazarla por otras, haciendo para ello de procedimientos desleales, reñidos ocn nuestro sistema de vida liberal,los padres demócratas considerando que estos hechos ya han invadido el ambiente de la enseñanza con las características antes apuntadas, han decidido agruparse en el Movimiento de Padres Demócratas. Este grupo de derecha, ideológicamente cercano al pensamiento militar que luego usurpó el poder no tenía empacho en anunciar que se declaran “defensores del régimen republicano democrático” que se declaraba “independiente, sin ataduras políticas ni sociales”.

Así lo publicaba el periódico El Municipio de la época.

Este grupo lo conformaron carmelitanos renombrados como Pedro Narbaiz, Edmundo Roselli, Juan Carlos Poletti y su esposa Alicia Carro de Poletti y algunos otros que luego fueron señalados como activos militantes en apoyo de la dictadura

Por su parte el Movimiento de Reafirmación Democrática en Carmelo estaba formado por “todo ciudadano que sienta inquietud por la suerte de nuestra libertad y nuestro régimen republicano democrático, hoy en peligro, es ya, de hecho con pleno derecho un integrante de este movimiento” señala un comunicado en El municipio de agosto de 1971.

Este movimiento se inauguró formalmente el 19 de septiembre de 1971 con un gran acto público de reafirmación democrática que será la inauguración del movimiento en esta zona del departamento.

El comunicado lo firman connotados vecinos como el militar Humberto Mendívil, Gandur Osta, María Angélica Valente, Javier Alsina, María Rosa Cippollini, Carlos Pochellú, Dinorh Sartori, Olga Roselli y Dante Irurtia.

Así, se convocó para una concentración pública en Plaza Artigas el sábado 21 de agosto de 1971 “para luego partir en caravana de automóviles hacia Nueva Palmira en adhesión al gran acto de reafirmación democrática que allí se realizará” se señala en la prensa local.

Al acto inaugural vinieron el Dr. Alberto Gallinal y el Dr. Eduardo J. Corso.

El municipio, órgano de prensa de la época, señaló la participación ciudadana en unos cien tractores y unos doscientos cincuenta vehículos.

Algunos, cuando vieron al régimen miltar en acción y el recorte de libertades, así como la represión, carcel y tortura de muchísimos vecinos, se alejaron rapidamente y se mantuvieron al margen. Otros, como el caso de Dante Irurtia, siguió apoyando la dictadura y luego sería parte de ella como Concejero de Estado , hasta la finalización misma de la dictadura en 1985.

Lo cierto es que más de ciento sesenta carmelitanos fueron encarcelados en aquella época, cientos fueron reprimidos y otros tantos fueron echados de sus trabajos o tuvieron que irse del pueblo para evitar la delación de quienes apoyaban el régimen.

La historia local, todavía no los ha puesto en el lugar que corresponde.

FIN.

Sobre el acto 206, la costumbre y los blancos.

Acto 206 años fundación de Carmelo. Foto: GM

El  ellos y el nosotros por encima del todos

gm

Había caras que eran un poema. Lo mal que le cayó a algunos de los presentes la llegada de la intendenta de Montevideo Carolina Cosse y del Senador Oscar Andrade podía verse en varias de las caras de quienes estaban en el acto de festejos por los doscientos seis años de la fundación de CArmelo.

Algunos ni saludaron y el presentador, para omitir o nombrarlos, decidió no mencionar a ninguna de las autoridades presentes y se limitó a decir “saludamos a autoridades nacionales, departamentales y locales”. 

No eran pocos, estaban el  diputado Nicolás Viera, la intendenta del departamento que alberga a la  mitad de los uruguayos y un senador de la República. Eran las mayores autoridades presentes en el acto.

El detalle es que  todos eran del Frente Amplio y no había ninguna figura nacional ni departamental del Partido Nacional, salvo la edila departamental María Isabel Rosseli. Y eso motivó la frialdad de los integrantes del Comité Patriótico Femenino y de los integrantes de La Querencia, dos de  los sectores más conservadores de Carmelo, a los que palabras como “comunista” les paraliza el aliento y les cierra el bolsillo, ese bolsillo donde los ciudadanos llevamos al alcance de la mano  algunas cosas básicas como el republicanismo, el respeto por las ideas diferentes o las más básicas normas de convivencia.

Lo cierto es que no hubo ni mención ni saludo a los visitantes que tuvieron el gesto de arrimarse al acto protocolar que sino hubiera pasado sin pena ni gloria. 

La que fue a saludar fue “Marujita” Sarachu,  que después del acto se acercó a dar la bienvenida.

Lo cierto es que el protagonismo de la mañana del sábado pasado, fría mañana que parecía otoñal más que veraniega, se lo llevó la delegación de izquierda que llegó a la Plaza Artigas. Y si bien todos sabían que las visitas no venían al acto sino que andaban en otras actividades proselitistas, lo cortés no quita lo valiente.

Los comentarios que escuchamos después no tienen desperdicio, ni del lado de los organizadores, uno de ellos que se quejó  “los comunistas nos coparon el acto” le dijo a EL ECO  una señora evidentemente enojada, en tanto que desde los visitantes se escucharon frases como “que mala onda que hay acá, parece que no les gustó que vinieramos”.

Acto blanco.

Después de tantos años de monopolio blanco a nivel local y departamental, se ha producido una especie de asfixia del partido gobernante sobre el resto de los ciudadanos. Entonces, todo parece organizado por blancos para blancos, que luego que tienen todo armado, invitan si quieren al resto de la sociedad a participar. Pero el protagonismo es de ellos.

Incluso, esta conducta, se ha instalado como natural dentro de los ciudadanos que no son oficialistas, oficialismo que también ahora integran los colorados riveristas y demás sectores conservadores.

Pero Carmelo, esencialmente, es tierra de blancos. Entonces, en todos los actos oficiales y actividades sociales parece que están armadas por blancos sólo para blancos, y el resto si quiere ir que vaya y el que no, que se embrome. 

Es así que para hacer cualquier cosa hay que pedirle permiso a los blancos, hablar con los blancos y arreglar con los blancos. Se hace lo que ellos quieren y lo que ellos no quieren.

Eso se ve en el municipio, se ve en la junta departamental y se ve en la intendencia. Todos lugares donde el Partido Nacional tiene mayoría absoluta.

Mayoría absoluta que a lo largo de tantos años, genera una especie de asfixia social, un sentido de frustración en aquellos que están ajenos a esta forma de ejercer la política local, o que no comulgan con sus ideas.

Los blancos hacen y deshacen a su antojo,  y se baila con la música que ponen ellos y bailan esta música, los que ellos quieren que la bailen.

Esta situación no tiene que ver con las personas que ejercen los cargos, aclaremos esto, sino que tiene que ver con una forma de ejercer cotidianamente la política, que hasta se ha hecho costumbre.

Desde los sectores de poder se ejerce como natural, y desde la población se acepta que es así y no hay quejas. A tal punto no hay quejas que, a la hora de elegir los cargos de gobierno, las mayorías populares terminan votando por lejos al Partido Nacional en Colonia y por lo tanto vox populi, vox dei.

Entonces. despues de tantos años,  parece natural que un acto oficial, donde la mayoría de las instituciones tradicionalistas están dirigidas e integradas por personas de los partidos tradicionales, se mire con mala cara o, directamente no se salude, cuando aparece una autoridad de otro partido en un acto oficial.

Cuando “gobernaban ellos” como dicen los que recuerdan los gobiernos del Frente Amplio, los integrantes de las instituciones locales, como en el caso de Carmelo, -el ejemplo claro fue en los festejos de los 200 años- se la bancaban, aunque el clima de tensión en los actos era evidente. Eso lo pudimos apreciar en alguna visita de los ex presidentes Tabaré Vázquez y José Mujica y en las innumerables ocasiones que el ex Ministro Víctor Rossi estuvo por Carmelo.

Ahora “que gobernamos nosotros” dicen por lo bajo,  “ya no tenemos que aguantarlos” y cómo se permiten gestos como los vividos el pasado sábado en Plaza Artigas.

Una pena porque Caramelo es un “todos” que es bastante más que el “ellos” y el “nosotros”.

Nota escrita para edición de EL ECO.

Los barcos que faltan

Así se ve el atracadero de Carmelo en enero de 2022.

Crónica de la desazón del atracadero vacío.

Si miras la naciente del Arroyo de las Vacas, no se ve ninguna embarcación en la sección de atracadero que termina en el Yacht Club. Si mirás para la desembocadura, tampoco se ve ni una embarcación.

Si hace unos años atrás le decías a un carmelitano que el atracadero de yates iba a estar completamente vacío en mitad de enero, seguramente te mandaban al médico y te decían que estabas loco.

Lejos quedaron los días de un atracadero repleto de yates, uno al lado del otro, a cual más grandes,  a cual más confortable y a cual con más cantidad de familias argentinas veraneantes “llegaron los porteños” decíamos en el barrio.

Lejos también quedaron los días en que la gente llegaba en ómnibuses repletos desde la mañana del lunes a la tarde del domingo siguiente.

Es que los veranos en Carmelo eran multitudinarios, un lugar con vida propia que tenía sus propios guiños y secretos durante esos escasos días entre el 25 de diciembre cuando comenzaban a llegar y el último día de febrero cuando se iban.

De gurises era un clásico ir al Refugio con la excusa de jugar maquinitas o una partida de pool para ver si podíamos entablar una charla con alguna de las “porteñas” que venían en los yates.

Cuántos carmelitanos comenzamos nuestra relación con la vecina orilla a partir de aquella porteña de nuestra edad con la que comenzamos a conversar en El Refugio o en la playa?.

Hay mil anécdotas al respecto.

Lamentablemente habrá una generación de carmelitanos que no tendrán esa experiencia de intercambio veraniego.

Pero además se hacían la temporada los vendedores de servicios, entre ellos  las dos empresas que en aquel entonces alquilaban motocicletas para que porteños poco expertos, vinieran a hacer sus compras o dar una vuelta por el pueblo. 

También los que vendían comida y los que limpiaban los cascos de los yates, en fin, muchos carmelitanos que se hacían gran parte de su sustento del año con la changa que hacían en temporada a partir de la llegada de los yachtman.

Como consecuencia de la pandemia, los yates no pueden llegar a Carmelo porque después no pueden volver, al no considerarse Carmelo como corredor seguro.

Es lo mismo que le pasa a la línea CArmelo-Tigre, al no ser un corredor  seguro, Argentina no habilita el servicio diario entre ambas orillas

Uruguay tiene las fronteras abiertas cumpliendo con todos los protocolos de paso de frontera. Antes de fin de año vinieron cinco o seis yates pero se fueron rápidamente.

Lo informal es que cuando zarpan de Argentina no puede volver a ingresar por agua porque no lo consideran como corredor sanitario seguro. Ese es el tema.

También es cierto  que los puertos deportivos de Uruguay están habilitados es decir que uruguayos podrían llegar al atracadero de Carmelo sin problemas, pero lo real es que el atracadero carmelitano se nutre solo con embarcaciones de la vecina orilla.

Ese atracadero que este verano, muestra la peor cara que nunca soñamos los carmelitanos.

El problema es argentino.

“Los clubes náuticos no son corredores seguros, y por eso no vienen yates”

Hace unos días, Uruguay eliminó el segundo PCR a los siete días para los turistas, por lo que se elimina una traba más para que vuelva el flujo intenso entre Argentina y Uruguay.

En materia de turismo náutico, el problema es Argentina, ya que los clubes náuticos no son corredores seguros para permitir la llegada de embarcaciones desde Uruguay.

Por qué los argentinos pueden ir en multitud a Mar del Plata, Villa Gesell o Pinamar y no pueden cruzar con su barco al puerto de Carmelo o cualquiera de los puertos deportivos del departamento.

Es lo que se pregunta el Asesor y Consultor Naval Alejandro Kalfayan en una charla con EL ECO. El profesional que está vinculado a Uruguay y que conoce a fondo el sistema marítimo entre ambas orillas, dijo a EL ECO que “el 1 de octubre se abrió la frontera en Argentina y Uruguay y cada navegante deportivo que desee despachar de su puerto de origen, lo puede hacer cumpliendo los requisitos que son esquema de vacunación completo, PCR con 72 horas y el despacho correspondiente”.

EL ECO lo consultó por qué no hay yates en el atracadero de Carmelo, ni en Palmira ni en ninguno de los puertos “hay que llenar un formulario en la página web de migraciones argentina y otro en la página web de migraciones en Uruguay una vez que se llega a Uruguay hay que presentar la documentación y se puede pasar el tiempo que se desee. Uruguay retiró el requerimiento que tenía una semana atrás que al séptimo dia de estadía en Uruguay había que hacer en un segundo PCR. Eso Uruguay lo retiró”, dijo.

Kalfayan contó que “estuve reunido en diciembre con el Ministro de Turismo Tabaré Viera y conversamos de este tema”.

El problema está en que no hay un corredor seguro para regresar a Argentina, explica “es decir que el problema es en Argentina, Uruguay estuvo bien. El problema es en Argentina porque los clubes náuticos no constituyen un corredor santuario seguro para el ingreso al país”.

Estamos trabajando con un grupo de navegantes “solicitando de forma urgente crear corredores seguros a las autoridades argentinas para que el turismo náutico se pueda seguir desarrollando”, “quiero destacar que el navegante por la formación que tienen tiene plena conciencia de los requisitos a cumplir” “esperamos que pronto se puedan solucionar y podamos visitar los puertos uruguayos unos más lindos que el otro” señaló.

En lo personal contó “yo soy argentino pero tengo residencia uruguaya he vivido muchos años en Uruguay por lo que estoy extremadamente vinculado a Uruguay y también estoy trabajando con las embajada argentina en uruguay para lograr el cometido que el navegante argentino que ya está en uruguay pueda recurrir a los consulados para obtener un permiso de ingreso a uruguay”.

Es algo que suena ilógico dijo “porque en la costa atlántica argentina, desde Pinamar, Mar del Plata, Villa Gesell y no vemos ninguna diferencia entre ir a la costa atlántica en un auto a ir en un barco a Uruguay siempre y cuando se cumpla con los protocolos sanitarios” señaló.

La Junta Departamental ya no es lo que fue.

gm

En los últimos años, la Junta Departamental de Colonia ha perdido el protagonismo que tuvo históricamente. De grandes discurso políticos desde los cuales se defendían las ideas que abrazaba cada partido, pasamos a la actualidad donde las intrigas palaciegas y la obsecuencia con el poder son el alimento de quienes solo aspiran a que llegue fin de mes para cobrar sus viáticos.

De la discusión de ideas se pasó al cuchicheo acomodaticio y del enfrentamiento verbal a la denuncia en el juzgado. De ser caja de resonancia de los problemas de los vecinos pasó, rápidamente en los últimos años,  a ser caja de resonancia de las miserias sectoriales y partidarias.

Pero esto no pasó porque sí.

Resulta que soy el periodista más viejo que cubre la junta departamental.  Norberto Costabel me dejó ese lugar en el que supimos mirarnos con recelo primero, y respetarnos después con el transcurso de los años.

Allá por el 85 me tocó ser  el gurí insolente que llegaba a disputarle la cancha al veterano que cubría parlamento departamental desde antes de la dictadura. 

Así que puedo decir con fundamento, algunas cosas de la Junta Departamental de Colonia.

En los hechos, el legislativo departamental desapareció a partir de que los ediles decidieron eliminar el cargo administrativo de Secretario General e instalar una Secretaría política.

Gran error que pone a los funcionarios administrativos dependiendo de un cargo político, nada menos que del partido mayoritario, y al legislativo como un brazo ejecutor del intendente. Hoy es un organismo que está desfigurado y funciona solo para satisfacer las necesidades administrativas del Ejecutivo.

Nada que ver con su cometido de legislación y menos de contralor.

El cambio.

El cambio a Secretaría política desmereció muchísimo y en forma acelerada, la discusión política y la calidad democrática de la junta Departamental.

Antiguamente, los funcionarios, al no depender del poder político, sólo de su carrera y de un funcionario administrativo superior, daban trámite a los asuntos entrados en orden, no tenían privilegios para ningún edil y cumplian con su labor según la reglamentación.

Ahora, al depender de un cargo político, de alguien además que fue Presidenta de la Junta, que integra el partido mayoritario, que es brazo derecho del intendente,  y que además les da las órdenes, manifiestan una natural inclinación a recostarse para el lado del patrón,  y por eso hay ediles que hoy por lo bajo, se quejan que los funcionarios mandan más que los ediles, dando directivas incluso dentro de las comisiones. Algo impensado hace pocos años atrás.

En el aspecto político, la discusión de ideas en Sala ya no existe, y todo se circunscribe a lo que acuerdan los partidos en la Comisión de Asuntos Internos, o lo que decide el Partido Nacional que se discuta. La Junta Departamental como caja de resonancia de ideas políticas y de inquietudes de la población, ha pasado a ser la caja de resonancia de la mayoría absoluta.

El gran cambio.

La pandemia les dio además una excusa perfecta para terminar con lo poco de discusión política que había en el recinto.

Con la anuencia de los integrantes del Frente Amplio que integran la Comisión de Asuntos Internos, se decidió que las sesiones sean secretas, exclusivas para ediles VIP,  y marginales.

Secretas porque se prohibió el ingreso de público, y además el ingreso de periodistas está acotado, exclusivas para ediles titulares porque no permiten ingresar a los suplentes y marginales porque son  violatorias de las leyes, ya que  la decisión que impide el normal funcionamiento de la Junta fue tomada por la Comisión de Asuntos Internos y no pasó por la votación del Cuerpo.

Ninguna comisión tiene potestad para cambiar el funcionamiento de la Junta Departamental si no cuenta con la aprobación de la mayoría en sesión del Cuerpo.

Pero además, lo de los ediles suplentes es escandaloso. El Artículo 5 de la Ley Orgánica Municipal dice claramenteEn los casos de muerte, incapacidad, renuncia aceptada, inhabilidad o cese de los titulares, los suplentes respectivos lo reemplazarán con carácter permanente. En los demás casos reemplazarán automáticamente a los titulares por ausencia o inasistencia de éstos, ocupando el cargo mientras dure dicha ausencia o inasistencia”.

Por si a algún alcalde se le ocurre seguir el mal ejemplo de impedir el ingresos, la norma también alcanza a los municipios.

Y es una ley, por lo tanto no la puede derogar una Comisión de Asuntos Internos de ninguna Junta Departamental.

Pero además, la limitación del tiempo hace que tampoco se pueda procesar la discusión política, o que la oposición no pueda plantear temas, o que se les corte el micrófono para evitar el uso de la palabra lo cual genera una situación de impotencia en la oposición.

Esta situación de pandemia, ha sido aprovechada por el Partido Nacional para apagar muchos de los escándalos políticos que tiene, y que han ocurrido en su interna, y de las críticas a la segunda gestión de Carlos Moreira, Y lo hacen a través del mecanismo de coartar los caminos de expresión de la oposición dentro del recinto. En una Junta Departamental casi silenciada y digitada, la libertad de expresión y la oposición de ideas se convierten en un bien escaso y con eso gana el oficialismo.

Las actas.

Las actas son el corazón del funcionamiento de la Junta Departamental. Hay tres taquígrafas que se van turnando para tomar nota de todo.

Se puede decir con propiedad entonces, que lo que no está en las actas, no ocurrió dentro de la Junta.

Además, todo queda grabado, por lo que ambos soportes se complementan mutuamente: si no está en taquigrafía, está en la cinta. Y si no está en ambas, no ocurrió dentro del recinto.

En materia de trabajo administrativo, los funcionarios de la Junta Departamental de Colonia tienen veteranía en su oficio y conocen al dedillo el funcionamiento del Cuerpo. Siempre hay al menos dos funcionarios dentro del recinto mientras se realiza la sesión, mirando quién entra, quién sale, quién pide la palabra y que dicen. Si algo ocurre, por más mínimo que sea, ellos alertan a la mesa.

La experiencia de este equipo es tal, que pueden llevar adelante una sesión en medio de una selva e igual no se perderían detalle de lo que dicen o hacen los ediles.

Si ellos no lo registran es porque en el recinto eso que dicen,  no ocurrió.

La despiadada.

Es sin dudas, la política más experiencia que tiene el Partido Nacional en Colonia después de Carlos Moreira. Lo que no tiene de apoyo popular lo tiene de conocimiento y experiencia dentro de la Junta Departamental y desde que es Secretaria General, ha asumido un poder casi absoluto y lo maneja a discreción sin tabúes ni limitaciones por cuestiones religiosas de raza o de género. Maneja con discrecionalidad y en consulta permanente con Moreira, hasta el más mínimo detalle de lo que ocurre en la Junta Departamental.

Además de dedicación total -percibe el mayor salario de la Junta Departamental- Claudia Maciel se ha especializado en conocer cada detalle administrativo y de la leguleyos que implica el funcionamiento del Cuerpo, pero también es una operadora política implacable.

Ha logrado que la oposición vote cosas increíbles, decide que temas se tratan, le hace señas a los ediles cuando hablar y cuándo mantenerse en silencio, con una mirada su bancada sabe si tiene que levantar la mano o no para votar, determina que es lo que va y que no en el Orden del Día,  y decide hasta que ediles integrarán una delegación para un viaje. Sabe absolutamente todo de la Junta y como operadora del intendente es una jugadora despiadada. Para lograr sus objetivos políticos es como Luis Suárez, si tiene que tirarse para simular un penal se tira de cabeza en la puerta del área.

Claudia Maciel convirtió la Junta Departamental en un medio para consolidar los objetivos políticos del Partido Nacional y todo lo que se oponga es barrido políticamente. La sumisión de los ediles de la oposición también da cuenta de ello, y por la dependencia que tienen de su cargo, todos bailan la música que ella ejecuta. 

Está bien mostrarse piadoso, fiel, humano, recto y religioso, y asimismo serlo efectivamente; pero se debe estar dispuesto a irse al otro extremo si ello fuera necesario, dice Nicolás  Maquiavelo en El Príncipe,  y sus palabras encajan para definir a Claudia Maciel como política “Es preciso, pues, que tenga una inteligencia capaz de adaptarse a todas las circunstancias, y que, como he dicho antes, no se aparte del bien mientras pueda, pero que, en caso de necesidad, no titubee en entrar en el mal ” (El Príncipe, capítulo XVIII).

FIN

Denuncia socialista contra compañeros dinamita unidad del Frente Amplio de Colonia.

Gordo, feo, cuatrojos. Los niños tienen una frase contundente para defenderse de las agresiones propias de la edad “el que lo dice lo es” responden los agredidos que se quedan con la última palabra ante lo que pretende ser una acción humillante de sus compañeros.

Es lo que ocurre con el comunicado del Partido Socialista de Colonia, una verdadera bomba a la unidad con la que llenan el texto.

Triste favor, no tengo dudas  lo dirá la historia, le hace el Partido Socialista con este comunicado a la unidad del Frente Amplio.

Como esas bebidas “levemente gasificadas” que no son ni Coca Cola ni jugo natural, el comunicado le da la razón a  los frenteamplista de a pie que una y otra vez manifiestan por lo bajo que el Partido Socialista de Colonia lidera una línea “levemente moreirista” dentro del Frente Amplio.

Desde el apoyo irrestricto del Impuesto al Alumbrado y de cobrar el boleto Estudiantil para acá, parece que les gustaría estar cerca del intendente pero no se animan.

Votaron contra la gente,  y desde ahí quedó claro para donde van, dicen muchos frenteamplistas de a pie.

Asociados a la entelequia discursiva del “vamos a apoyar lo que creamos mejor para el departamento”, en los últimos años  han navegado entre el fui y el quiero ser, sin comprender que la lucha política es agonal, busca la agonía del otro en el plano de las ideas, -parece innecesario aclararlo-, y que en esa agonía, el Frente Amplio de Colonia tiene que demostrar que es distinto y que puede zafar del patriarcado nacionalista por el que parece ser eternamente poseído.

Porque si no es distinto y no ofrece otra forma de gobernar y además no lo muestra durante los cinco años de gobierno departamental ¿por qué la gente va a dejar de votar a los blancos para votar al Frente Amplio en Colonia?

Una de las razones que hace diferente la unidad del Frente Amplio es la unidad en la diversidad, y por sobre todas las cosas, en esta premisa, la invalorable línea de conducta de discutir adentro las diferencias.

Algo que no ocurre hace mucho en la bancada del Frente Amplio de Colonia y que tampoco ocurrió en la discusión de las multas a las empresas que llegó del Ejecutivo.

Es llamativo que quienes señalan que dentro del Frente Amplio hay compañeros que no entienden la necesaria coincidencia de ideas diferentes, sean señalados públicamente, no en un ámbito interno de discusión del Frente Amplio sino  “urbi et orbi”, quemando en la hoguera  a quienes se atreven a manifestar una opinión discordante. 

Frases como “tres o cuatro iluminados que creen ser dueños de la verdad, que gritan mucho y escuchan poco, que tienen actitudes violentas y machistas” no solo son una bomba de fragmentación contra la investidura del edil Hebert Márquez, sino que también es un ataque frontal contra los ediles Antonio Longano, Pedro Leyzagoyen y Juan Pablo Roselli, quienes desde hace tiempo vienen manifestando la necesidad de no seguir haciendo “política para Moreira” dentro del Frente Amplio de Colonia.

Está claro en el texto la forma en que  los socialistas señalan, luego de incendiar la pradera,  que los equivocados son los otros ya que ellos pertenecen a quienes “creemos en la discusión franca y respetuosa construyendo unión en la diversidad”. Algo que parece difícil de creer si como se lee en el mismo comunicado, tratan de iluminados a los compañeros que piensan diferente que ellos.

El Partido Socialista ataca a quienes no integran su grupo estratégico dentro de la Junta Departamental. Todo lo que no tiene apariencia  “levemente Moreirista”, no encaja dentro de su postura política para relacionarse con el poder, con el que prentenden, al menos eso parece de afuera, querer establecer una especie de concubinato político de hecho, sin asumir el rol histórico que el pueblo de Colonia les dio como oposición.

Al final, la declaración es una dinamita en el corazón de la unidad partidaria, explosión de la que recién vemos su resplandor, pero que provocará toda la fuerza política aglutinada en el Frente Amplio de Colonia, insondables daños en la política departamental.

En resumen, es más escandaloso desde el punto de vista político, la declaración que hicieron pública, que la denuncia que pretenden realizar. 

No sería de extrañar que quienes suscriben esta declaración hecha pública hoy, terminen declarando en el juzgado contra su propio compañero, el único que hizo la denuncia en la justicia sobre las pasantías que otorgaba el intendente Carlos Moreira.

Causa que aún está abierta, que aún se investiga en la justicia y que justifica la molestia con el edil frenteamplista. 

La novedad, es que parece que el edil también les molesta a  sus propios compañeros.

El que lo dice, lo es, dicen los gurises.

Lo ideológico sobre lo científico

Selección Natural. El que sobrevive sobrevive y el que muere, mala suerte. 

Selección natural. No era posible esperar menos de la más dura ortodoxia conservadora del pensamiento político uruguayo que es el herrerismo.

A través de la selección natural, Charles Darwin, aquel investigador que anduvo por las costas de Punta Gorda acá en Colonia, señaló que los individuos mejor adaptados a una determinada condición o situación sobreviven y transmiten esta característica a su descendencia. La evolución biológica es el proceso que explica las transformaciones de los seres vivos a través de los tiempos.

Así, el herrerismo aplicó su más dura doctrina ideológica en la política sanitaria llevada adelante, donde lo ideológico estuvo y está  claramente sobre lo científico.

Es lo que está pasando hoy donde se muere gente que no se tenía que morir si la política de vacunación hubiera sido diferente, y si la utilización de los recursos existentes en el Sistema Nacional Integrado de Salud hubiera sido diferente, mucha de la gente que se murió no se hubiera muerto. Lo que ocurre hoy, ocurre por eso, y porque el gobierno se resistió a utilizar la economía para evitar que la gente se movilice, y la gente tuvo que salir a buscar el pan de cada día, exponiéndose a un riesgo innecesario.

A contrapelo de lo que hicieron la mayoría de los países del mundo, este gobierno de Luis Lacalle fue más ortodoxo que los propios ortodoxos que en el mundo recomendaron endeudarse para evitar el colapso social que significa esta pandemia.

Luis Lacalle se puso incluso, a la derecha del Fondo Monetario Internacional, organismo acostumbrado a recomendar ajustes si los hay, pero que ante esta pandemia mundial salió a decirle a los  gobiernos que había préstamos para subsidiar las áreas más sensibles de la economía.

La apuesta del gobierno es vacunar al 70 por ciento de la población para generar la famosa “inmunidad de rebaño” y así evitar poner un peso de subsidios. En el entremedio la gente muere.

Ciudadanos normales que hasta ayer conversaban con sus seres queridos, fueron internados y a las horas fallecieron por Covid 19. Enfermeros, personal de salud como el conductor de ambulancia que el pasado fin de semana falleció trasladando gente infestada a los sanatorios y al que sus compañeros despidieron con el sonido de cientos de sirenas.

Hay miles de personas esperando que se los agende. Sin embargo, como no hay vacunas para vacunar a todos, no hay más remedio que esperar.

Al día de hoy no se han vacunado el 30% de los integrantes de la cartera de Defensa, la mitad (49%) de los funcionarios del Ministerio del Interior y el 39% de  la plantilla docente.

Los brotes que hubo de Covid 19 entre los efectivos policiales de la Zona 3, que integra Carmelo, Nueva Palmira, Ombúes de Lavalle y Conchillas, se produjeron en la fecha en que los funcionarios tenían que tener inoculada la segunda dosis de la Pfizer, pero la mayoría de los infectados no estaban vacunados con la primera dosis.

Hay gente de Palmira que tuvo que ir a vacunarse a Juan Lacaze porque los agendaron allí. ¿Cuántos quedaron sin vacunarse porque no pudieron hacer un viaje tan largo, ya sea por temor o porque no tenían vehículo o dinero para pagar el pasaje?

¿Por Qué la intendencia no pidió vacunatorio en las catorce localidades y llevó su policlínica móvil para vacunar en los lugares más alejados en lugar de dar pasajes y generar más movilidad en el transporte público?

Lo único que se puede concluir es que el intendente Carlos Moreira sigue la línea política enviada desde el gobierno central, es decir, la línea ortodoxa donde se privilegia la darwiniana teoría de la Selección Natural, sobre las políticas sanitarias y económicas que beneficien a los que menos tienen y deben salir a buscar su sustento.

Lo político prevalece sobre lo científico y peor aún, lo económico prevalece sobre las recomendaciones científicas.

La gente se muere, y el gobierno pudo haber evitado muchas de esas muertes.

Es la única verdad.

G.M

Cuando Heroídes me contó la salida de Artigas del fuerte de Colonia. Escuchá el audio.

Hace unos días la Dirección de Cultura 210 años de la salida de Artigas de Colonia del Sacramento.

El episodio contó con el aporte del historiador Sebastián Rivero quién realizó una ajustada reseña del contexto que llevó a Artigas a tomar la decisión de integrarse a la revolución.

También el director de la película «La Fuga de Artigas», Fabián González mostró un fragmento de su obra.

En este marco, surgió el homenaje a la figura y trayectoria del historiador, y colega periodista Heroídes Artigas Mariño. Heroídes sacó la primera foto cuando, con 17 años, andaba cargando un grabador imposible de sostener, haciendo notas en un evento político en el hotel El Mirador. Aún conservo esa foto.

La Dirección de Cultura realizó un reconocimiento muy sentido a Heroídes por su aporte al rescate de la historia de Colonia con la entrega de una plaqueta a su Esposa la Maestra Estela Ibarra.

Siempre cuento que una de las coas importante del trabajo que iba a hacer regularmente a Colonia para los medios en los que trabajaba era darme un tiempo para hablar con Heroídes al que siempre encontraba caminando por General Flores corriendo de una reunión de prensa a otra en su querida Colonia.

Como era el más pequeño de la camada de periodistas de entonces, siempre tenía una palabra y un consejo para darme, o un punto de vista diferente del hecho cuya cobertura nos convocaba.

Era un hombre generoso del que supe aprender muchísimo en las largas charlas de las reuniones de la Junta Departamental o de alguna guardia periodística en la que nos encontrábamos irremediablemente.

Así, le pedí que me contara como fue la salida del militar que escapaba del fuerte de Colonia del Sacramento para sumarse a la revolución, en un trabajo al que estaba convocando el equipo de Radio Uruguay, sobre Artigas.

Y allí, en la Plaza Mayor, una mañana soleada del otoño de 2011, Heroídes se sumó con su relato, a lo que fue aquella acción de José Artigas doscientos años atrás.

Aquí dejo el segundo episodio de la Ronda Oriental, con la narración de Heroídes Artigas Mariño, como un pequeño homenaje a este gran colega, al que recuerdo cada vez que llego a Colonia.