Yo, argentino

Comunicado oficial: sinceramente no pensaba darle bolilla, pero ante el consejo de algunos amigos y colegas quiero dejar constancia.

1- No tengo absolutamente nada que ver con la publicación que se me adjudica en el Semanario El Bocón. Es más, desconozco el artículo, jamás llegó a mis manos, jamás lo leí y jamás tuve, ni tengo contacto con alguno o algunos de los periodistas que trabajan en ese medio.
2- Por lo tanto es obvio que jamás me llamaron para preguntarme nada respecto a la intendencia de Colonia, a sus candidatos ni nada parecido.
3- Desmentir algo en lo que no tengo absolutamente nada que ver parece tragicómico, pero siempre anda por ahí algún malaleche que aprovecha para hacer su jueguito sucio por atrás.
4- Todos mis artículos de opinión están debidamente documentados y son públicos en www.gabrielmonteagudo.com. De lo que está allí, me hago absolutamente responsable. Del uso que otros hagan de este material, de ninguna manera.
Gabriel Monteagudo, o sea, yo.

El árbol envenenado, la justicia y EL ECO

manzanaLa doctrina del árbol envenenado es una metáfora usada en el ambiente judicial para explicar la imposibilidad del uso de pruebas obtenidas de manera ilícita. La misma dice que si el árbol está envenenado, sus frutos son inválidos porque también estarán envenenados.

Pasando raya: la justicia no puede considerar como válidos, las pruebas obtenidas mediante un acto ilícito.

Es lo que ocurrió en el caso del allanamiento e incautación de las máquinas de las oficinas de Semanario EL ECO de Nueva Palmira.

Primera manzana envenenada: el allanamiento fue ordenado por la jueza de Carmelo, pero ella nunca estuvo presente en el mismo, como tampoco algún funcionario de esa sede. La Dra. Maria Alexandra Facal le dio el poder para dirigir y decidir qué se llevaban de EL ECO, y que cosas se quedaban, al Dr. Fernando Couto. Fernando Couto era el abogado que nos denunciaba.

La incautación de una máquina particular, como la de la co directora Nancy Banchero, nos exime de mayores comentarios sobre las garantías que tuvo EL ECO.

Segunda manzana envenenada: lo ocurrido ese día de febrero en la redacción de EL ECO fue un verdadero saqueo. Llevarse teclados, mouses, carcasas de viejas pcs, monitores, etc, no tenía nada que ver ni aportaba nada para preservar la prueba del presunto ilícito que, de existir, estaba en el disco duro de las seis computadoras.

Tercera manzana envenenada. Apilaron las computadoras arriba de una camioneta policial, sin precintar, sin establecer un acta que dejara constancia sobre lo que se llevaban, sin un detalle documental y fotográfico y sin ningún tipo de cuidado en la preservación de la propiedad de EL ECO.

Como sabemos ahora que las fotografías que utilizaron como prueba son las fotografías que tomaron, que no fotografiaron varias pcs, similares y nos “endosaron” algún software más. Buena pregunta, porque además, nos impidieron sacar fotos del acto y obligaron a la colega a borrar una fotografía de los integrantes del “comando”.

¿Como sabemos que no borraron documentación valiosa para el trabajo periodístico, que no rompieron los elementos electrónicos, que están bien preservadas del agua y la humedad? Y que no las alteraron, e incluso si son las mismas que nos llevaron. Nunca le dieron a nuestro abogado la posibilidad de salvaguardar el material incautado o garantías sobre el mismo.

Agravantes.

Evidentemente no pueden salir frutos sanos de este árbol envenenado. Pero además, la causa tiene varios agravantes.

Agravante uno: por el momento que se hizo el allanamiento, el procedimiento judicial golpeó de muerte la continuidad en la salida de EL ECO, actuando como un claro ataque a la libertad de expresion y violatoria de cualquiera de los derechos que preservan al ciudadano de su posibilidad de recibir información. Fue un ataque despiadado a un medio de prensa con una premisa clara, que surge de los hechos y del momento en que se hizo, de impedir su salida.

De esto tendrá que hacerse cargo la justicia.

Agravante dos: la medida fue claramente desproporcionada. Suponga el lector que un funcionario de OSE  va a la justicia y le dice a la jueza que el agua está siendo envenenada con cianuro por el funcionario encargado de la planta. Es lógico que la jueza corte inmediatamente el suministro de agua a la población, hasta que se esclarezca la situación, aunque pasen varios días.

Ahora, supongamos que el mismo funcionario va a la misma jueza para decirle que se está produciendo una estafa millonaria en esa misma oficina y que el jefe se lleva millones de dólares para su casa. ¿Justifica esta denuncia que la jueza ordene durante varios dias el corte del suministro de agua a toda la población?

Facal ordenó una medida extrema que no tiene otra conclusión y efecto inmediato, que impedir la salida de Semanario EL ECO. Probablemente no fue su intención,  pero fue la consecuencia de su acto porque además, debe ser de los pocos medios de prensa del interior, donde sus dueños y sus periodistas trabajan unicamente de periodistas.

Fue la solidaridad de los vecinos, y solo eso, que impidió que la consecuencia de esa medida resultara exitosa. El procedimiento judicial no dio garantía ninguna durante el proceso a EL ECO, y además, lo afectó profundamente.

Agravante tres: No hablemos de que alguien entre como perico por su casa a un juzgado con una versión moderna del cuento del tío, y sea recibido como un duque, y utilice sus encantos para “hipnotizar” a jueza y fiscal, porque nos puede suceder a cualquiera, como seres altamente sugestionable que somos. Pero lo que sí es un agravante, es que la justicia despojara del derecho de EL ECO a que sea preservado el material intelectual, inédito e irreproducible, que contenían las máquinas extraídas irregularmente de la oficina de Palmira de EL ECO. Muchos años de trabajo que están tirados, y vaya a saber en qué manos.

Porque además, no hubo una comunicación sobre el destino que tuvieron las máquinas.

Agravante cuatro: la presentación de Couto de recibos por “honorarios personales” a cambio de un pago de dinero,  para no hacer la demanda judicial,  encuadraría presuntamente en varias figuras del Código Penal. Eso no se puede obviar,  porque se trata de la simple prueba del nueve: nadie contrata un abogado para que lo denuncie, sino para que lo defienda. Entonces ¿como aceptar un recibo por Honorarios Personales de un abogado que te quiere llevar a los estrados judiciales?.

Eso, y la constatación posterior a través del comunicado de Adobe International, desmintiendo cualquiera conexión entre esa empresa y Couto, por la razón del artillero, desarticula y le quita validez a cualquier iniciativa impulsada en ese sentido.

Agravante cinco: La justicia no dio ninguna posibilidad de realizar los descargos a los que habilita la ley para atenuar la posible infracción, esto es,  la compra del software legal. Eso sin mencionar que  cortó el proceso de negociación previo,  y se negó rotundamente a considerar los atenuantes planteados por el abogado de EL ECO. Sencillamente no lo quiso atender.

Agravante seis: Desde EL ECO hemos establecido diversas líneas de investigación vinculadas a la intendencia de Colonia que, casualmente, nos había realizado un juicio payasesco a través de su director de Transito, en el que la justicia de Carmelo nos tuvo un año y medio para darnos una razón que surgió a la semana de iniciada la instancia. Ahora surge que uno de los denunciantes tendría fuertes vínculos con el ex policía y ahora jerarca municipal que no denunció en nombre de la comuna,  y ademas, es de la misma ciudad del intendente. Por otra parte,  un jerarca de la intendencia, de primer nivel, es intimo amigo de los dos integrantes del estudio que dirige Couto, los denunciantes de EL ECO, a los que se puede ver juntos  paseando por el mundo en las páginas de Facebook.

Esta claro, porque la jueza Facal también participó en esa instancia, que hubo un claro operativo judicial contra EL ECO impulsado desde la intendencia municipal con el fin de golpear a esta publicación.

¿Investigará la justicia si en verdad no hubo un complot de tinte político contra EL ECO, la relación de Couto con este jerarca y la “puntería” para definir el objetivo al que hostigar?

Hay una clara actitud de parcialidad en cada una de las instancias decididas por la justicia de Carmelo, claramente contraria a EL ECO.

Personalmente, no tengo dudas, que el caso de EL ECO se estudiará en los foros de Derecho en los próximos años.

La denuncia, los alegatos, la resolución de la jueza, la argumentación de la fiscal, los oficios disparatados que se libran esta semana y los que se hicieron antes por parte de la Fiscalía, serán en el futuro material de consulta, sobre como actuar indirectamente desde la justicia para  cercenar los derechos de la prensa.

En un país que se jacta de la calidad de su democracia, los medios de comunicación no escapamos a las exigencias sobre la rigurosidad de nuestro trabajo.

El Poder Judicial tampoco debería ser impune.

Sobre campañas, caviar y guisos

Gabriel Monteagudo.

Elecciones-Si el próximo domingo se da lo que dicen las encuestas, los colonienses habremos decidido continuar teniendo por cinco años más, un gobierno blanco en el departamento.

Más de lo mismo no es malo ni bueno en si mismo, sino un dato de la realidad.

Así como en lo nacional se dice que el Frente Amplio hizo las cosas bien y por eso el pueblo le renovó su confianza, será justo decir que en Colonia los blancos han hecho buenos gobiernos y por eso aquí también, el pueblo les renueva la confianza.

Será también una demostración de que la izquierda coloniense no llegó todavía al verdadero corazón del pueblo en este territorio y por lo tanto, deberá esforzarse más para que ese proceso acumulativo que viene realizando desde 1971 logre el fruto en las urnas también en este departamento.

En el medio, después del domingo podrán hacerse mil análisis.

Que los gobiernos de Moreira antes y de Zimmer ahora tuvieron importantes procesos de corrupción que terminaron en la justicia, que hubo gente presa, que existe un engranaje nacionalista que ha generado una histórica dependencia del aparato municipal y que ese aparato, llegada la elección, termina reclamando y consiguiendo el voto del ciudadano al que le hizo el favor.

Podrá decirse que en el ejercicio del poder durante tantos años, se ha formado “una comunidad de intereses fraudulentos” como bien citó una amiga, afirmación que suscribo porque no es abarcativa de todo el gobierno ni de todos los jerarcas blancos, sino una definición tras la observación de un grupúsculo que ha logrado utilizar la política para beneficio propio.

Podrá decirse, y es también una realidad, que pasamos cuatro años saltando entre los pozos y que en un par de semanas antes de la elección apareció el asfalto, el bitumen y la maquinaria.

Podrá decirse que sus dirigentes se pasan peleando, que Zimmer es igual que Moreira y que Moreira quiere ser intendente para acomodar a su barra de amigos.

Podrán decirse miles de cosas, pero hay una que sin duda será irrebatible: los blancos ganan desde hace sesenta años de forma ininterrumpida en Colonia porque el pueblo los vota.

Y por lo tanto, en un trazo grueso pero evidente, ese pueblo que es mayoría, está conforme con el estilo y con la gestión de gobierno.

Por el otro lado, la oposición no pudo hacer las cosas mejor y hay muy poco que reprocharle en el trayecto de la campaña hasta acá. Ha mostrado los mejores hombres que ha logrado conseguir,  y las mejores ideas que estampó en propuestas para la gente a lo largo de la campaña.

Si el domingo el Frente Amplio gana, estaremos ante un pueblo que quiere probar hacer las cosas diferentes y con otra gente. Si pierde, los frenteamplistas deberán saludar al ganador y proponerse trabajar intensamente los próximos cuatro años para llegar realmente al corazón esquivo del pueblo coloniense.

La diferencia ideológica entre derecha e izquierda, entre dos visiones diferentes de la sociedad, ha quedado claramente expuesta en este departamento a lo largo de estos meses, y seguramente se acentuará en los próximos años. La ideología, claramente definida, será el impulso o el freno de las corrientes de pensamiento que alinearán las ideas y decisiones del futuro cercano en nuestro territorio. Veremos ideología pura en el próximo intendente y en la decisiones que tome cada alcalde electo.

Desde estas líneas aplaudo calurosamente a los militantes de todos los partidos que desde hace un año y medio que comenzó el proceso electoral, se vienen quemando las pestañas, dejando tiempo con la familia y esforzándose detrás del sueño de un departamento mejor, sin esperar nada a cambio.

Aplaudo a los que han logrado sobrevivir a las redes sociales manteniendo siempre una actitud de discusión sin levantar la voz, sin escribir en mayúsculas, exponiendo y contraponiendo sus ideas políticas, con respeto por la opinión del otro.

Repudio desde lo más profundo de mi corazón a los que han utilizado los espacios públicos solo para insultar, a aquellos que trabajan en política para conseguir un cargo, para acomodar su situación familiar, para reclamar un puestito, o venderse al mejor postor.

Repudio a los ciudadanos que se aprovechan de la política, repudio a los que dicen “yo soy apolítico” o afirman “la política es sucia, yo no me meto” porque son los peores, unos hipócritas que en realidad tienen miedo o especulan a la hora de exponer sus opiniones, y repudio aún más a los presuntos colegas que usan su lugar de privilegio en los medios de comunicación para acceder a puestos de poder en el gobierno de turno.

Junto con muchos colegas a lo largo del país, soy de los que prefiere no ser invitado a los lugares que sirven caviar, pero me siento orgulloso de ser bien recibido y poder sentarme en cualquier mesa a compartir un guiso.

Como periodista, gane quien gane trataré de seguir siendo implacable y exigirme mayor rigurosidad a la hora de informar desde los medios que me brindan su espacio, y lo más claro posible al exponer las fallas del poder de turno.

Sobre todo cuando esas fallas, terminan perjudicando a los más humildes, a los perdedores de siempre, esos que nunca ganan luego de una elección.

FIN