¿En qué quedamos, Uruguay? El dilema del petróleo y la coherencia nacional

A veces, en el ruido de las noticias diarias, nos pasan inadvertidas decisiones que cambian el rumbo de un país por décadas. Hoy tenemos que sentarnos a pensar sobre este anuncio de la llegada de gigantes petroleros a nuestro mar.

Uruguay ha construido, con el esfuerzo de todos y a través de distintos gobiernos, una marca país envidiable: la de la energía limpia. Nos sentimos orgullosos de que el mundo nos mire como el pequeño motor verde del continente. Pero hoy, ese relato se choca de frente con la realidad de las plataformas en el horizonte.

Nos presentan cifras que parecen astronómicas: 145.000 millones de dólares. Es inevitable que, ante esos números, a cualquiera le brille la mirada pensando en hospitales, escuelas y rutas. Pero la pregunta que debemos hacernos hoy no es cuánto dinero va a entrar, sino qué país va a quedar.

¿Es compatible ser la vanguardia del hidrógeno verde y, al mismo tiempo, apostar todas las fichas a los combustibles fósiles? Es, cuanto menos, una contradicción que merece una discusión profunda que todavía no hemos tenido.

La prospección sísmica no es un proceso silencioso ni gratuito para la naturaleza. Son impactos que afectan nuestra biodiversidad marina y, por cadena lógica, a nuestra industria pesquera y al turismo de nuestra costa. La Institución Nacional de Derechos Humanos ya advirtió que falta participación ciudadana real. No se trata de oponerse por oponerse, sino de aplicar el principio de precaución: si no estamos seguros del daño que podemos causar a nuestras futuras generaciones, ¿vale la pena correr el riesgo por una renta que, además, es incierta?

Uruguay está en una encrucijada de identidad. O somos el país que lidera la transición hacia un mundo más sano, o somos un país que llega tarde a una fiesta —la del petróleo— que ya está en retirada en todo el planeta.

No es una cuestión de bandos políticos, es una cuestión de coherencia nacional. Antes de festejar los millones, deberíamos preguntarnos si estamos dispuestos a hipotecar nuestra mayor credencial ante el mundo: la de ser, de verdad, un Uruguay Natural.

ver video en https://youtu.be/AZIj16vx1SY

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