De testaferros, muertos y degollados

Gabriel Monteagudo

Esto que le vamos a contar ahora, es algo que solamente en EL ECO podrá leer, y es una de las tantas informaciones que marcan la diferencia entre EL ECO y los demás medios de comunicación de la zona.
El 12 de agosto de 2004 –dos meses antes de las elecciones donde se veía que ganaría el Frente Amplio- el gobierno de Jorge Batlle, a través de la Ursec, adjudica en Carmelo el permiso para la instalación de una nueva empresa de cable. Un año antes, la Ursec –en esos llamados que se hacían antes, de los que sólo se enteraban los que se iban a presentar- había decidido que en Carmelo debía haber al menos otro operador de cable y no solamente Carmelo Cable Visión, empresa instalada desde 1995 a través de una de las tantas adjudicaciones a dedo que realizó el gobierno blanco de Luis Alberto Lacalle.
En ese entonces, todo el mundo sabía antes de la adjudicación que el cable de Carmelo “era para un tal Lobecio” y así lo manifestaban quienes lo conocían solo de nombre, pero que sabían que sería el adjudicatario por ser un hombre cercano al entonces presidente de la República. No fue el único cable que fue adjudicado a un amigo del entonces presidente, ya que así se entregaron la mayoría de los cables de todo el país, en un reparto que entonces hizo el herrerismo con sectores del partido colorado que lideraba Julio Sanguinetti.
En 2003 el presidente Jorge Batlle intentó abrir la cancha y llamó a nuevos operadores de cable, uno de ellos para Carmelo, teniendo en cuenta que originariamente en la ciudad habían sido abiertos dos permisos para sistemas de cable.
¿Adivinen que pasó? A la licitación se presentó José Valente, amigo y socio en muchos negocios de Lobecio, quien a través del Exp. 2004/02009/1/228 del 12 de agosto de 2004, según resolución 260 (acta 026), resultó adjudicado con el permiso para instalar la otra empresa de cable en Carmelo.
Estaba claro, entonces, y los hechos así lo demuestran, que la presentación de Valente no fue otra cosa que una estrategia para taponar una posible competencia de Carmelo Cable Visión. El tiempo demostró que a Valente no sólo no le interesaba instalar una empresa de cable, sino que su presentación no fue otra cosa que una gauchada a su amigo para que nadie pudiera presentarse e instalar una empresa de cable que fuera a hacerle una competencia seria a Carmelo Cable Visión.
Por eso hoy los carmelitanos tenemos una única empresa que usufructúa el monopolio de los sistemas de cable en Carmelo.
Embarcado ya en una campaña electoral en la que seguramente será candidato a algo, desde hace unos meses, el director de la única emisora radial de Carmelo utiliza la onda que el Estado le presta para criticar toda acción del gobierno nacional. Lo último ocurrió esta semana, cuando el pasado miércoles se mostró asombrado por la utilización de un testaferro por parte del empresario Juan Carlos López Mena en el tema de Pluna.
Justamente él, que para mantener su monopolio no dudó en mandar un testaferro para que nadie fuera a arruinarle su negocio del cable. Como bien puso uno de los lectores en el muro de EL ECO en Facebook: “el muerto se asusta del degollado”.

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