Un intendente en suspenso

Por Gabriel Monteagudo

El chiste que circula en la web dice que existe el intendente electo, el intendente en ejercicio y el intendente interino, pero que los colonienses inventamos una categoría nueva: el intendente en suspenso.

La broma tiene algo de verdad, ya que mientras la Suprema Corte de Justicia decide si es o no inconstitucional el Artículo 162 de la Constitución de la República que habla del Abuso de Funciones, es con este cargo que la fiscal Darviña Viera pidió el procesamiento del intendente Walter Zimmer, los colonienses tenemos un intendente que está en una especie de limbo jurídico, a la espera de su sentencia. Zimmer ya no es un ciudadano común, no está procesado, pero permanece imputado.

Lo cierto es que en el peor de los escenarios, esto es si la Suprema Corte de Justicia dice que este artículo no es inconstitucional para este caso, los colonienses tendremos un intendente que cesará inmediatamente en su cargo tras el procesamiento. Y aunque es sin prisión, no podrá seguir ejerciendo el cargo y el mismo deberá ser asumido por el segundo en la lista.

¿Habría acaso mejor oportunidad para que su suplente, Ricardo Planchón, hiciera desde el sillón municipal la próxima campaña para ser efectivamente electo como el nuevo intendente 2015-2010?

En la lista siguen el carmelitano Miguel Asqueta y la también carmelitana Mariela Zubizarreta.

Desde el entorno del intendente minimizan el tema, se ríen y dicen que la Suprema Corte va a dilatar su decisión hasta que Zimmer termine el mandato. Luego lo procesaría, sin que sufra las consecuencias políticas.

No sería raro. Hemos dicho una y miles de veces que Zimmer utiliza la amistad con la línea de tupamaros en el gobierno, y con el propio Presidente de la República, para formar un escudo protector e intimidar al brazo de la ley.

Por su displicencia para con la ley y los procesos administrativos, Zimmer debería estar procesado hace rato y en este número se puede ver una serie de documentos donde mostramos algo de eso (ver nota aparte).

La maniobra del abogado defensor no es más que eso, una finta legal para alargar el asunto y postergar lo inevitable, ya que nadie duda de que sin el envío del expediente a la Suprema Corte de Justicia, nuestro intendente estaría procesado hace varias semanas.

Y los colonienses, que somos mansos, permitimos que un intendente en suspenso siga gastando el dinero de los contribuyentes, permitimos que utilice sumas escandalosas para solucionar su incompetencia en la gestión de la basura y aún más, dejamos que fraccione todo el departamento en un negocio millonario que escapa a la imaginación del ciudadano común.

Mientras el oficialismo minimiza el tema y siguen dedicados a sus peleas internas de cara a la próxima elección, Zimmer sigue gobernando como si tal cosa, cuando, como mínimo, debería apartarse del cargo tomando una larga licencia hasta que la Suprema Corte de Justicia lo saque del limbo jurídico en el que se encuentra.

Mientras tanto, los colonienses vemos cómo el gobierno municipal inventa una nueva categoría de funcionario público para mantenerse en el poder: un intendente en suspenso.

 

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