Crónica de una movilización político-partidaria

Por Gabriel Monteagudo
Movilizacion-campo2
Al mediodía del pasado miércoles 24 de febrero y con más de treinta y cinco grados sobre la ruta, unos cuarenta de productores lácteos y agropecuarios de la zona se movilizaron en la radial de Ombúes de Lavalle en reclamo de mejoras para el sector productivo e informar sobre la situación del sector.
Como único periodista de la zona estuve allí al pie del puente sobre ruta 55 y puedo decir que fue una manifestación muy tranquila y que en ningún momento se dijo algo fuera de lugar o de mala manera.
Destacado ésto, en esta movilización hubo dos hechos reales y constatables: uno es la crisis que vive el sector agropecuario en general y el lechero en particular, como consecuencia del desplome de los precios internacionales. Doris Gay que es pequeña productora desde hace treinta años nos decía que ya ha vivido este tipo de crisis varias veces pero que esta vez están agobiados por la carga tributaria que les encarece el producto.
En este punto, está claro que si el sector es importante como un sector estratégico del país, el Estado deberá buscar los mecanismos para ayudar a estos pequeños productores, con herramientas mejores a las que hoy aplica. Si bien actualmente el Estado ha generado una política de descuentos y beneficios para el pequeño productor agropecuario, ellos aseguran que estas medidas son insuficientes. Y no hay porque no creerle.
Por otra parte, si el sector lácteo no es un sector estratégico, deberá sujetarse a las reglas de juego de un país inmerso en un mundo capitalista, reglas básicas de oferta y demanda, donde el que es más eficiente sobrevive, y el que no, perece como productor o cambia de rubro.
Eso en referencia a las dificultades que atraviesan, quizás no mayores que las que atraviesa el sector apícola, o el sector vitícola, o los almaceneros de todo el país, pero con mayor capacidad para lograr atención en la opinión pública, a la hora de manifestarse.

La proclama
Lo otro, lo de la proclama, cuando uno la escucha, se percibe que es una clara proclama política de carácter partidario. Es la oposición al gobierno, manifestándose en contra del mismo. Así de claro. Y en la proclama, echan por tierra cualquier reclamo que en el mano a mano, un ciudadano común hubiera catalogado como sensato.
No hay más que escuchar las dos proclamas, la nacional y la departamental, que colgamos en la página web de EL ECO para darse cuenta del carácter partidario de la movilización.
Allí desconocen las políticas de ayuda al sector agropecuario, desconocen la situación internacional y culpan de sus males al gobierno: “el agro se cae a pedazos teniendo casi todos los rubros nula competitividad”, aseguran. “No estamos acá por el costo internacional sino por el costo país que hace que frente a ese mercado, todos los rubros del mercado hayan disminuido sus márgenes hasta hacerse insostenibles y en ese camino vamos”.
Después agregan que “tenemos el combustible más caro de la región” pero no dicen que hoy el combustible está un peso más caro en Argentina ($31 contra $30 el gasoil de acuerdo a las exoneraciones que tiene el sector) y que además no nos podemos comparar con países productores de petróleo.
Según la propia Ancap, producir un litro de nafta cuesta $ 16, y el resto son impuestos. Los ciudadanos ya decidieron en plebiscito mantener las empresas públicas,  y sostenerlas hace que la carga impositiva sea mayor que en otros países. “Es inexplicable que habiendo bajado un 60 por ciento el petróleo no haya margen para bajar los combustibles. No será hora que comencemos a importar combustibles baratos para el Uruguay” se preguntan, pero no explican que se hace con el dinero que no va a recaudar Ancap para hacer obras, o los mil y pico de empleados que quedarían en la calle si Ancap cierra, entre otra decena de puntos que parecen no cuestionarse.
Más adelante agregan que “el costo del Estado aumentó 47% de 2010 a 2015, las exportaciones solo un 10%”, dicen. “Pero el Estado siguió de largo engordando y creciendo. Las tarifas suben un 10 por ciento, la contribución rural un 30 por ciento y tenemos una carga fiscal altísimo”.
“Durante estos diez años de bonanza a los que al gobierno le gusta alardear nosotros nos preparamos, invertimos, aumentamos nuestra productividad en todos los rubros, apostamos al país. El gobierno no aprovechó esa bonanza, no se preparó para las malas, no invirtió en infraestructura, no generó un fondo anti cíclico y no tantas cosas mas. Y donde están las carreteras prometidas, las rutas nacionales están en pésimo estado”, se preguntan, eludiendo mencionar en forma clara cualquier referencia a las rutas departamentales y  caminos rurales desastrosos por donde tienen que salir los camiones cargados de granos.
También hacen mención a Venezuela y su incumplimiento de pago en el cual el gobierno uruguayo no tiene nada que ver,  y enuncian lo que es un verdadero disparate conceptual: “el atraso de ese pago sigue presionando a la baja el precio de la leche” como si en el mundo se fijara el precio de los lácteos por el negocio de cuatro cooperativas con Venezuela.
Ni los beneficios anunciados por el gobierno, ni el préstamo sin interés para quienes en su momento se picaron los dientes con los buenos precios de Venezuela, ni los avances anunciados esta semana por el Ministro de Economía y el propio Presidente de la República. La consigna no tenía nada de eso, evidenciando una clara postura partidaria. El Estado tenía que guardar, pero ellos estaban excentos de esa premisa en momentos de bonanza.
La proclama departamental también sigue esa línea “Rumbo a un país-agro fundido” dice la proclama elaborada en Colonia, “la estructura del Estado sigue siendo ineficiente, cara y oscura a los intereses nacionales” dicen y apunta contra las empresas pùblicas “arrancaron en la etapa del servicio, pasaron a la del privilegio y ahora están en la última que es la etapa del abuso. Y se preguntan como es que el valor de las tarifas públicas se convierten en un peso decisivo para la producción nacional”, y repiten: “tenemos la energía y los combustibles mas caros de América Latina y eso hace que comer en Uruguay sea más caro que comer en España o Alemania”.
“Y  como si esto fuera poco, salimos corriendo con camiones para salvar una empresa monopólica. Nos toman el pelo”, señala la consigna.
En resumen, un reclamo con una base justa, que se convierte en una plataforma político-partidaria para manifestarse en contra del gobierno “ahh sos argentino, entonces sabes de que te hablo. Ahora ustedes están mejor con el cambio de gobierno que tuvieron”, le dijo uno de los manifestantes a un turista argentino que paró en su vehículo.
Más claro que la leche.

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