Es el capitalismo, estúpido.

Empresas que cierran, trabajadores en la calle.

Las empresas que cerraron en los últimos meses en el departamento de Colonia, dejaron decenas de trabajadores sin su ingreso e impactaron directamente sobre la opinión pública local. El reciente cierre de Caldem (ex Los Rumbos) y Canal 8, así como el último cierre conocido de Fanapel, o la crisis de la industria vitícola -tema que fue polémico en la última edición impresa de EL ECO- hace  catarsis veloz en las redes,  y la explicación más rápida se apodera de la “opinión mediática” de Internet: la culpa es del gobierno.

Sin embargo, no parece tan así: Si uno rasca un poco, se da cuenta que los mismos que culpan al gobierno por el cierre de empresas, son los que reclaman menos impuestos, o que se oponen a las políticas de empleo, a los salarios justos y la inclusión social.

Son los que lanzan loas al capitalismo,  mientras esconden sus ganancias de los impuestos, pero exigen comunismo -esto es intervención del Estado- cuando las empresas se funden por la mala administración. Que el Banco República les preste plata a empresas fundidas, ha sido una especie de tradición incorporada al ADN del empresariado del país.

The economy, stupid, o Es la Economía, estúpido  fue la frase utilizada por Bill Clinton para explicar lo que ocurría en la política estadounidense durante la campaña electoral de 1992 contra George H. W. Bush (padre), que llevó  Clinton, a convertirse en presidente de los Estados Unidos.

Algo así ocurrió en Caldem, ex Los Rumbos. La empresa procesadora de dulces y mermeladas cerró sus puertas dejando a casi un centenar de trabajadores en la calle. ¿La culpa es del Estado o del gobierno de turno?. La respuesta es no. El Estado a través del Banco República le dio innumerables créditos para sobrevivir, créditos que nunca pagaron. La actual dueña nunca concurrió a las citaciones del Brou para arreglar la cuenta que debe y por otro lado, los cooperativistas que pretendían seguir con la empresa, sobre el fin del año pasado decidieron pagar aguinaldos en lugar de pagarle a la DGI, según confirmó a EL ECO la diputada Mercedes Santalla “es una larga cadena de ineficiencias en el manejo empresarial” señaló la legisladora.

Canal 8

Seis trabajadores de Canal 8 de Rosario quedaron sin trabajo en forma imprevista el pasado viernes , como consecuencia del anuncio de las autoridades del canal de proceder a los despidos de todos los trabajadores de la emisora. El canal seguirá emitiendo como una repetidora de la Red (RUTSA).

La información fue confirmada a EL ECO por los propios trabajadores “vinieron de sopetón y todos afuera, que iban a hacer una reestructura, el canal no se cierra pero no van a contar con ninguno de nosotros” dijo Pablo Benech, camarógrafo del canal desde hace más de veinte años.

El canal rosarino contaba con un gerente, el informativista y cuatro camarografos operadores que hacían de todo, como se acostumbra en los medios del interior.

Actualmente tenían un informativo de cuarenta y cinco minutos que se hacía desde estudios de lunes a viernes, seguido a Telenoche 4 y además de la producción de tandas locales, sociales y programas especiales como en los eventos.

El canal fue fundado el 9 de setiembre de 1970 y es propiedad de los dueños de Canal 4 (Grupo Romay).

En la mañana, el gerente recibió una llamada telefónica de un jerarca de Canal 4 que le pedía que reuniera a todo el personal al mediodía. Al canal llegaron una contadora y una empleada de Recursos Humanos con todas las liquidaciones listas y el pedido de que ya sacaran todas sus cosas del edificio. Dos trabajadores que tienen más de cincuenta años tendrán un Seguro de Paro por un año y el resto por seis meses.

En total, las erogaciones por despidos suponen una cifra de alrededor de los cien mil dólares.

Salvo uno de los trabajadores que tiene una pequeña empresa propia, el resto de los trabajadores cuenta con el salario del canal como única fuente de ingreso. Algunos tenían más de cuarenta años y el más reciente, ingresó siete años atrás.

Las causas.

Dos factores señalan a EL ECO observadores consultados, afectan el funcionamiento de Canal 8 de Rosario, y ninguno tiene que ver con el gobierno. Por un lado su escaso financiamiento. Desde la empresa se señala que el canal daba déficit desde hace tres años, esto es un tema de competividad, mercado y audiencia, o sea, capitalismo en estado puro.

A esto se agrega los líos sucesorios que actualmente tiene la familia Romay y que han sido noticia en los medios de Montevideo.

Canal 3.

Con este panorama, la situación de Canal 3 también parece plagada de nubarrones en su horizonte. Si bien no estaría dando pérdida como su hermano rosarino, la situación económica no estaría siendo de las mejores y esto obligó, nos dicen, al despido de un trabajador.

Esperemos que se pueda solucionar porque ambos medios han sido y son pilares informativos de las comunidades del departamento.

En este sentido EL ECO pudo saber que los alcaldes, Daniel Dibot de Rosario, María de Lima de Nueva Helvecia y Analí Bentancour de Colonia Valdense están reuniéndose con autoridades del gobierno y fuerzas vivas para ver que se puede hacer por Caldem y Canal 8.

También la diputada Mercedes Santalla y su suplente, Nicolás Viera, vienen informándose y haciendo contactos a nivel gubernamental. Ambos están preocupados por la situación de los trabajadores, pero, en el caso de Santalla, quiso ser bien clara “como representante de Colonia no puedo permitir que digan que cerró por un problema del Estado, o o por un problema lácteo. Caldem cierra por un problema de mala administración de los empresarios, que manejaron esta empresa por varios años” enfatizó.
Fanapel.

A Fanapel no la cerró el gobierno uruguayo, que propuso mil fórmulas para que continuara abierta, ni la cerró el gremio que hasta propuso rebajarse los salarios. A Fanapel la cerró indirectamente el Presidente Mauricio Macri cuando decretó la apertura del mercado chino para la importación de papel. Allí se le hizo imposible a Fanapel competir con los productos chinos, como le pasa a cualquier producto manufacturado cuando se compara su costo con los productos de origen asiático.

Así murió Fanapel. Por otra parte, .a celulosa se fabrica donde están los árboles y el papel donde está el mercado. Así reza la máxima del negocio papelero y demuestra porqué Fanapel era inviable “imagínate un barco cargado de papel higiénico para Europa. Imposible, es puro volumen y nada de peso” explicaba a EL ECO un reconocido especialista en mercado internacional “el flete sería carísimo” señala.

Desde EL ECO consultamos a Marcelo Olaverry, dirigente del sindicato papelero de Juan Lacaze, señaló algo similar “mas allá del esfuerzo que se hizo desde el Poder Ejecutivo y el de los obreros que propusimos una rebaja salarial, incluso, la fábrica ya tenía el proyecto de cerrar y cerró” dijo. En este sentido Olaverry dijo que “en Argentina entró el papel más barato, estucado a 800 dolares que se estaba vendiendo a 1.100 y después los costos de producción en Uruguay es alto, incluso el precio de la celulosa, lo que hacía inviable producir para Argentina o Brasil”. La celulosa se le compraba a UPM porque se le vendía a precios internacionales.

El gobierno le hizo una rebaja importante de la tarifa energética “y otros beneficios, pero la fábrica ya tenía su plan de cierre” explicó “ya tenía planeado convertirse en importadora” contó.

En el medio intercedió hasta el intendente de Colonia, pero todo fue descartado, contó Olaverry.

La fábrica pagó la liquidación de todos los trabajadores “ahora compra el papel de oficina, lo importan y lo venden en el mercado local” cuenta.

Según Olaverry “el negocio del papel es fabricarlo en los lugares donde está el mercado, y evidentemente aquí no tenemos mercado para fabricar papel” señaló.

Jamón del medio.

Lo preocupante del capitalismo es que, cuando un negocio no es más negocio porque baja o es nula su rentabilidad, sus dueños lo cierran y quedan los trabajadores en la calle. Ocurrió también con Ecolat, cuando el precio internacional de la leche dejó de servirles. Ahora, con el precio de la leche repuntando de nuevo en el mundo, probablemente aparezcan nuevas empresas a instalarse para aprovechar la cuenca y disputar el mercado.

En el marco de un capitalismo convulsionadamente dinámico, tal vez el desafío del Estado ya no deba pasar por buscar fórmulas artificiales para mantener las empresas por la mera -aunque loable- intención de sostener las fuentes de trabajo, -esto es, mantenerlas a puro crédito que luego no se pagan, y que generan la tentación de los empresarios de obtener ganancias rápidas, quedándose con esas masas de dinero- sino generando políticas efectivas y eficientes de re capacitación y transformación de la mano de obra, en aquellas especialidades que demandan nueva mano de obra en el escenario laboral.

Apostar más a la continua capacitación de los trabajadores, y menos al crédito constante de los que poco hacen, y siempre terminan llevándose el trozo más grande de la torta. Y que siempre  dejan a los trabajadores en el más absoluto descampado, sin futuro ni solución laboral.

FIN

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