Carmelo es mucho más que el feibuk

Foto: GM

Somos las tardecitas de verano con el mate en Playa Seré, con la reposera sobre la arena mirando como cae el sol atrás de la Isla Sola.

Somos el fin de semana sentados abajo de los tilos en Plaza Independencia, mirando como el gurí empieza a recorrer el mundo subido a su bicicleta.

Somos la sombra de la Plaza de la Madre, los jueguitos en la Plaza del Saravia o las corridas de los chiquilines atrás de una pelota en la plaza del San José.

Somos la vuelta a la pista Marcelo Bianchi cuando empieza setiembre y vemos que sólo con dieta no  bajamos esos kilos de más que no queremos qeu se vean en diciembre.

Somos la bolsa de pan para los bichos de la Reserva de Fauna, y la mirada atenta al gurí que se desespera por tirarse del tobogán mas alto, y que nos hace poner los pelos de punta cuando baja de allá arriba a toda velocidad.

Somos una tarde en las canteras de El Cerro, tirándonos desde lo más arriba que nos da el miedo, o pegándonos un zambullón cortito en la orilla de la piedra cortada.

Somos espectadores permanentes del Teatro Uamá,  de las actividades del Archivo y Museo del Carmen, de la Casa de la Cultura o admiradores secretos de los artistas de La Caja.

Somos la fiesta de fin de cursos del gurí en la escuela, el disfraz para la obra o el apronte del viaje de egresado del liceo.

Somos la charla en la verdulería, el comentario del tiempo en el almacén y el resumen del clásico Nacional-Peñarol con el carnicero.

Somos espectadores del fútbol en el Parque Artigas, diciendo “mirá, mirá, por eso no tenemos jugadores en Montevideo” cuando alguno del cuadro nuestro bolea la pelota por arriba del paredón atrás del arco rival.

Somos el grupo de gimnasia, el cuadro de fútbol cinco, los militantes del club político, los cuatro locos que salimos a pedalear y a caminar por la doble vía, o los padres que acopañan al nene al baby fútbol.

Somos el vecino empujando el carrito en supermercado, esperando que nos atiendan en el sanatorio o en el hospitlal y somos todos haciendo la cola eterna en la estación de servicio, justo a esa hora que pensaste que estaba bueno cargar nafta porque no iba a haber nadie.

Somos, hablando de colas, los que formamos y esperamos la cola eterna de autos que quieren cruzar el puente justo a la misma hora el domingo de tarde, a esa hora cuando le decimos a la vieja “aprontá el mate que vamos a dar la vuelta del perro” con los últimos rayos del sol de la semana que comienza.

Los carmelitanos somos eso y una larga lista más de cosas comunes que seguramente el lector podrá ir agregando a medida que va leyendo estas líneas.

 Sin dudas somos mucho más que lo que mostramos en Facebook, porque somos una comunidad viva, dispuesta a seguir aportando su granito de arena para hacer de este pueblo en el que nacimos, cada día, un pueblo mejor.

Feliz Navidad!!

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